Ayapel, Córdoba: Turismo comunitario transforma un territorio marcado por el conflicto
Turismo comunitario en Ayapel transforma territorio cordobés

Ayapel, Córdoba: Donde el turismo comunitario escribe una nueva historia

Cuando se menciona a Córdoba, muchas veces la mente evoca los momentos difíciles que han marcado su historia reciente. Sin embargo, emergen relatos que muestran otra faceta del departamento: la de comunidades que, desde su riqueza natural y cultural, encuentran en el turismo una vía hacia la reconstrucción y la esperanza.

La capital pesquera que mira hacia el futuro

Uno de estos ejemplos palpables se encuentra en Ayapel, reconocido como la capital pesquera de Córdoba, "el ojo de la tierra" y la 'Ciudad entre Aguas'. En este municipio, la vida cotidiana, la economía y gran parte de la identidad cultural giran en torno al vasto sistema de humedales que lo caracteriza.

¿Por qué se le denomina la ciudad pesquera de Córdoba? Este título se debe a la relación histórica que Ayapel ha mantenido con la pesca, actividad que durante generaciones ha sustentado a numerosas familias y que está profundamente vinculada a la ciénaga de Ayapel, uno de los espejos de agua más extensos del país.

Este complejo de humedales no solo define el paisaje municipal, sino también su economía, tradiciones y el modo de vida de buena parte de la comunidad. Como explica Diana Arroyo, fundadora de D&M y profesional en Ecología y Turismo, este entorno natural ha abierto nuevas perspectivas sobre el territorio.

"Ayapel no solo destaca por su tradición pesquera, sino también por ser uno de los territorios más biodiversos del departamento e incluso de Colombia, ya que forma parte de uno de los complejos de humedales de agua dulce más importantes del país, con aproximadamente 43.000 hectáreas", señala Arroyo.

Turismo como herramienta de transformación

Esta riqueza hídrica y natural convierte a Ayapel en un escenario ideal para el turismo de naturaleza. Aquí surgen iniciativas como D&M, un emprendimiento turístico local que ha encontrado en la biodiversidad municipal una oportunidad para mostrar su valor a través de experiencias como:

  • Avistamiento de aves
  • Recorridos por la ciénaga
  • Propuestas de turismo comunitario

Más allá de atraer visitantes, el proyecto busca visibilizar la relación entre las comunidades y su entorno, contando la historia de un territorio que ha encontrado en sus aguas, su biodiversidad y su gente una forma de proyectarse hacia el futuro.

"Este tipo de iniciativas se conecta con la apuesta que hoy impulsa el país por fortalecer el turismo de naturaleza, de aventura y enfocado en el ambiente, donde los visitantes no solo recorren paisajes, sino que también tienen la oportunidad de conocer los ecosistemas y la vida que se desarrolla alrededor de ellos", menciona la directora.

El emprendimiento forma parte de la estrategia de Destinos de Paz, una iniciativa que promueve el turismo en territorios que han vivido momentos complejos por el conflicto armado. Como reconocen desde el territorio, el municipio no fue ajeno al conflicto; sin embargo, hoy se busca que el turismo se convierta en una alternativa de emprendimiento para las comunidades y en una herramienta que contribuya a mejorar la calidad de vida.

Una experiencia turística integral

¿Qué puede hacer en el municipio con esta iniciativa? La experiencia turística que propone D&M está diseñada como un recorrido de varios días que permite conocer no solo los paisajes del municipio, sino también su historia, cultura y la relación que las comunidades mantienen con la ciénaga y la naturaleza.

"El viaje inicia con la llegada al municipio y el registro en el alojamiento. Durante la tarde, los visitantes participan en un recorrido histórico por Ayapel, una experiencia pensada para entender el origen del territorio y su identidad cultural. A través de museos, talleres artesanales y lugares emblemáticos como su iglesia —que alberga uno de los pocos relojes de sol del país— los viajeros pueden acercarse a la historia y a las tradiciones del municipio", mencionó Arroyo.

Al día siguiente comienza la parte más aventurera del recorrido. Los visitantes se preparan para una jornada que combina avistamiento de aves y un recorrido acuático por la ciénaga hasta llegar a la vereda El Perú. Allí se desarrolla un encuentro directo con la comunidad local, donde los viajeros conocen sus actividades cotidianas, su gastronomía, su cultura y las prácticas sostenibles que han desarrollado para convivir con el ecosistema.

Durante esta experiencia, los turistas también participan en una ruta agroambiental, en la que pueden aprender sobre cultivos sostenibles, plantas medicinales y procesos de siembra que forman parte del conocimiento ancestral del territorio. Más que una simple visita, se trata de un espacio de intercambio entre la comunidad y quienes llegan a conocer el lugar.

Al regresar al casco urbano, la jornada continúa con espacios de encuentro como tertulias culturales y muestras gastronómicas, donde los visitantes pueden degustar preparaciones tradicionales elaboradas con productos locales. La experiencia incluye también degustaciones de productos como bebidas artesanales y preparaciones ancestrales que reflejan la identidad culinaria del municipio.

Otras experiencias que enriquecen la visita

Además del recorrido principal, Ayapel ofrece otras experiencias significativas:

  1. Avistamiento de aves: Realizado con el apoyo de organizaciones locales como la Corporación de Aves, que también trabaja en procesos de reforestación, reciclaje y conservación ambiental.
  2. Senderismo y recorridos naturales: Caminatas por diferentes ecosistemas que permiten observar la biodiversidad del territorio.
  3. Visita al Ojo de la Tierra: Un fenómeno natural poco conocido que, según los habitantes, solo tiene un equivalente en el mundo, ubicado en Argentina. En Colombia se encuentra precisamente en el municipio de Ayapel.

A estas actividades se suman experiencias como el chocolate de origen, donde los visitantes participan en el proceso artesanal del cacao: desde el tostado y la molienda hasta la preparación de bebidas tradicionales con maíz cariaco y especias locales. Esta actividad también permite conocer el trabajo de mujeres y jóvenes que transforman el cacao en productos que fortalecen la economía comunitaria.

¿Cómo llegar a Ayapel?

Para llegar a Ayapel desde Bogotá, la forma más sencilla es tomar un vuelo hasta el aeropuerto Los Garzones, que sirve a la ciudad de Montería. Desde allí, el trayecto continúa por vía terrestre hasta el municipio, en un recorrido que dura aproximadamente dos horas y media. Una vez en Ayapel, varios de los recorridos turísticos se realizan por agua, por lo que el desplazamiento hacia algunas veredas o atractivos naturales se hace en lancha a través de la ciénaga.

La esencia del proyecto

"Si este proyecto tuviera que representarse con un animal, sería el chaparro o chavarri (conocido localmente como chaparral), una de las aves más representativas de la región. Esta especie se caracteriza por ser monógama, ya que forma pareja con un solo compañero durante su vida, algo que para los habitantes simboliza la fidelidad y el vínculo con el territorio. Además, es un ave muy presente en Ayapel: incluso puede verse cerca de las viviendas y muchas familias la consideran parte de su entorno cotidiano", dijo Arroyo.

Un dato curioso del municipio

Según cuenta la directora, una de las leyendas más conocidas de Ayapel está ligada a San Jerónimo, el santo patrono del municipio. El relato popular dice que un hombre que cayó a las aguas del lugar se encontró con un caimán y, asustado, le pidió ayuda al santo prometiendo ofrecerle una figura de oro si lograba salvarse. Según la historia, el animal no lo atacó y lo llevó hasta la orilla sano y salvo, un hecho que hoy se recuerda como parte del imaginario cultural del municipio.