El Salvador se consolida como el nuevo referente turístico de América Latina
El pequeño país centroamericano de El Salvador ha dejado atrás su antigua reputación para emerger como el indiscutible "emperador" del turismo latinoamericano, según los últimos datos de ONU Turismo correspondientes a febrero de 2026. Esta transformación no solo le ha permitido liderar el crecimiento en toda la región americana, sino que lo ha catapultado al tercer puesto mundial en términos de recuperación y aumento de visitantes internacionales.
Un crecimiento sin precedentes en cifras concretas
El milagro turístico salvadoreño se sustenta en números extraordinarios. El país registró un incremento del 92% en la llegada de turistas internacionales en comparación con los niveles prepandémicos de 2019. En el ranking global de destinos con mayor crecimiento, solo es superado por Bután y Catar, dejando atrás a potencias tradicionales y vecinos regionales como Colombia, Brasil o República Dominicana.
El éxito se refleja también en el aspecto financiero: los ingresos por turismo internacional se dispararon un 211%, indicando que los viajeros no solo llegan en mayor cantidad, sino que permanecen más tiempo y consumen más productos locales. Para un país de apenas seis millones de habitantes, estas cifras representan un impacto económico significativo.
Los tres pilares del boom turístico salvadoreño
El crecimiento exponencial de El Salvador como destino turístico se explica por tres factores fundamentales:
- Transformación en seguridad: La drástica reducción de los índices de criminalidad ha cambiado radicalmente la percepción internacional. El país pasó de ser considerado uno de los más peligrosos del mundo a ser visto como un destino viable y seguro para familias y aventureros.
- Surf City e infraestructura: El posicionamiento estratégico de sus costas como paraíso del surf de clase mundial ha atraído a una comunidad global de alto poder adquisitivo, fomentando inversiones sustanciales en infraestructura vial y hotelera.
- Eventos internacionales de alto perfil: La organización de certámenes como Miss Universo 2023, torneos internacionales de surf y eventos deportivos como el Ironman 70.3 han mantenido al país bajo el foco constante de los medios globales.
El impacto concreto en números y experiencias
El año pasado, El Salvador recibió 4,1 millones de visitantes, lo que representa un aumento del 60% respecto a 2019. El turismo generó ingresos por 3.600 millones de dólares en 2025, equivalente a casi el 10% del PIB nominal del país.
"Somos los líderes en visitantes internacionales. El Salvador está ahora en el mapa como sede de eventos", declaró recientemente la ministra de Turismo, Morena Valdez, quien destacó la importancia de eventos como los cinco conciertos de Shakira que atrajeron a más de 144.000 asistentes, casi la mitad extranjeros, con una ganancia estimada de 110 millones de dólares.
La percepción de los turistas y las controversias
En playas como El Tunco, antiguamente afectadas por la violencia pandilleril, los turistas extranjeros disfrutan ahora de olas y atardeceres de postal. Muchos atribuyen esta transformación al presidente Nayib Bukele, cuya popularidad interna ronda el 90% según encuestas.
Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado el costo humano de la guerra contra las pandillas. Bajo el estado de excepción, han sido detenidas aproximadamente 90.000 personas, incluyendo unos 8.000 inocentes ya liberados según reconocimiento gubernamental.
Pese a estas controversias, los turistas continúan llegando. "Como en todo proceso de cambio, siempre va a existir ese 'justos pagan por pecadores'", comentó Juan Gabriel López, un turista costarricense de 44 años que visitó El Tunco atraído por la seguridad publicitada.
Un modelo que transforma economías nacionales
El caso salvadoreño demuestra cómo la combinación estratégica de seguridad, marketing efectivo y aprovechamiento de recursos naturales puede transformar radicalmente la economía de una nación a través del turismo. Con playas sobre el Pacífico, volcanes imponentes y ruinas arqueológicas, El Salvador ha logrado reposicionarse globalmente, atrayendo tanto a surfistas de élite como a turistas familiares en busca de experiencias auténticas.
La pregunta que queda en el aire es si este modelo de crecimiento turístico, basado en una transformación social tan profunda como controvertida, podrá sostenerse en el largo plazo y replicarse en otros países de la región que enfrentan desafíos similares de seguridad y desarrollo económico.



