Puentes caídos en Bucaramanga: historias de estructuras que colapsaron
Puentes caídos: historias de estructuras que colapsaron

Con la caída del puente peatonal que comunicaba a Rincón de Girón con Castilla Real no solo llegó la tragedia e interrumpió la movilidad en uno de los corredores más transitados del municipio; también revivió una memoria incómoda para el área metropolitana de Bucaramanga: la de las estructuras que, por fallas, accidentes o decisiones administrativas, terminaron desplomadas o demolidas antes de tiempo.

Esta vez, el colapso ocurrió luego de que un vehículo de carga pesada pasara por debajo del puente y golpeara la estructura, provocando su caída. Las imágenes del hierro retorcido, del paso peatonal reducido a escombros y de la persona fallecida y de los heridos evocaron otros episodios que marcaron la historia vial de Girón y Santander.

El 'puente loco' de Girón: un símbolo de improvisación

No es la primera vez que un puente termina en el suelo. Hace casi tres décadas, Girón ya había protagonizado uno de los capítulos más polémicos de la infraestructura metropolitana. Sobre la vía que conduce al aeropuerto Palonegro se levantó el puente vehicular El Poblado, una obra que terminó siendo conocida popularmente como el 'puente loco'.

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La estructura, construida durante la administración municipal de entonces, recibió ese apodo por las graves fallas de diseño que presentaba. Su geometría resultó tan problemática que, lejos de facilitar el tránsito, se convirtió en un peligro para quienes circulaban por la zona. Conductores hablaban de curvas imposibles y accesos mal concebidos en una obra que había costado más de 300 millones de pesos, una cifra enorme para la época.

El 'puente loco' se demolió en diciembre de 1998. La Contraloría terminó sancionando a los diseñadores y, aunque inicialmente se intentó conservar la estructura, la decisión final fue radical: demolerla. El 27 de diciembre de 1998 comenzaron los trabajos para derribar los accesos del puente vehicular de El Poblado. La concesión vial Autopistas de Santander (Assa) ejecutó una operación que obligó al cierre de la vía nacional hacia Lebrija y el aeropuerto, generando un fuerte impacto en la movilidad metropolitana.

Quienes vivieron aquella época todavía recuerdan las dimensiones de la estructura y el desconcierto que produjo verla desaparecer pieza por pieza. El viejo puente dio paso posteriormente a un intercambiador y a un deprimido vial, transformando por completo el acceso a Girón.

Colapso del puente Pescadero en 1995

La historia de los puentes con finales trágicos en Santander no se limita a Girón. El 7 de enero de 1995, otro episodio quedó grabado en la memoria regional: el colapso del puente Pescadero, ubicado sobre el río Chicamocha, a 47 kilómetros de Bucaramanga. Esa noche, hacia las 9:15 p. m., la estructura cedió cuando un tractocamión, un vehículo Renault y una volqueta la cruzaban simultáneamente. Cinco personas resultaron heridas. La caída del puente interrumpió una conexión fundamental y expuso nuevamente los problemas de mantenimiento y resistencia de algunas estructuras viales de la región.

El puente de 'La Jirafa': de ícono urbano a escombros

Décadas después, ya no serían las fallas estructurales, sino las transformaciones urbanas, las que condenarían otros puentes de la ciudad. El 2 de octubre de 2023 desapareció una de las estructuras peatonales más reconocidas de Bucaramanga: el puente de la carrera Novena con calle 41, popularmente conocido como 'La Jirafa'. Durante cerca de diez años, aquel paso elevado, pintado de amarillo y marrón, imitó el largo cuello del citado animal y se convirtió en una curiosidad urbana para quienes transitaban por el sector del Alfonso López.

Sin embargo, la estructura dejó de ser vista como un símbolo llamativo y comenzó a percibirse como un espacio inseguro y poco utilizado. Meses antes de su demolición, el entonces alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas Rey, anunció que el puente sería derribado argumentando que “nadie lo usaba”. Y así ocurrió. Las máquinas acabaron con una estructura que durante años fue referencia visual para estudiantes, peatones y conductores.

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Reflexión sobre los puentes caídos

Ahora, con el colapso del puente de la Vía de Los Caneyes, Girón vuelve a enfrentarse a una escena conocida: la de un puente convertido en recuerdo, ruina y debate público. Cada estructura caída deja preguntas: algunas hablan de errores de diseño; otras, de falta de mantenimiento, accidentes o cambios en la manera de concebir la movilidad urbana. Pero todas construyen una misma historia: la de una región donde varios puentes, llamados a conectar barrios y personas, terminaron convertidos en símbolos de fragilidad y negligencia.