Puente Guillermo Gaviria Correa mantiene interrumpida la movilidad entre Barrancabermeja y Yondó
El acceso al puente Guillermo Gaviria Correa continúa completamente cerrado desde el pasado lunes 16 de marzo, cuando se registraron graves daños en la infraestructura que conecta a Barrancabermeja en Santander con Yondó en Antioquia. Las autoridades locales y nacionales trabajan de manera conjunta para encontrar soluciones rápidas que permitan restablecer este vital corredor del Magdalena Medio.
Daños por erosión del río Magdalena
Según las evaluaciones preliminares, los daños en el puente estarían asociados a un proceso de socavación provocado por la erosión del río Magdalena. Un enorme cráter se formó en uno de los accesos del puente, obligando al cierre total de esta conexión clave para la región. Eduardo Ramírez, director de Gestión del Riesgo de Barrancabermeja, explicó que tras inspecciones técnicas realizadas con funcionarios de la concesionaria Ruta del Cacao y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), se estableció que el tránsito podría restablecerse aproximadamente en ocho días.
"Se están analizando aspectos técnicos que permiten prever que esta situación podría superarse en el mediano plazo, aproximadamente en ocho días", informó el funcionario, basándose en información técnica preliminar aportada por Ruta del Cacao.
Solución provisional en marcha
Mientras tanto, las autoridades han implementado medidas inmediatas para mitigar el impacto de la desconexión vial. El alcalde de Yondó, Yerson Ariza, anunció importantes avances en la construcción de un puente provisional que permitiría habilitar el paso de vehículos livianos en el menor tiempo posible.
"Ecopetrol nos facilitó una tubería y, con apoyo de empresas contratistas, vamos a construir un puente provisional que sería instalado este miércoles para habilitar el paso de vehículos livianos", declaró el mandatario municipal.
Como medida de emergencia, ya se habilitó el paso peatonal por un costado del puente y, de manera restringida, se permite el cruce de motocicletas bajo condiciones controladas.
"Acordamos que se va a habilitar el carril peatonal del lado izquierdo de Yondó hacia Barrancabermeja, en donde puede haber acceso peatonal y también de moto, pero apagando la moto y pasándola empujada para evitar esa vibración y así no ocasionar que se pueda seguir derrumbando este sector", detalló el alcalde Ariza.
Preocupación por estabilidad estructural
Pese al avance de los trabajos para habilitar el paso en este corredor vial, persiste la preocupación por la estabilidad del puente y la posible ocurrencia de emergencias que puedan afectar la vida de quienes transitan a diario por esta zona. Las autoridades locales han elevado una petición formal a la ANI para que se realice una inspección técnica completa de la infraestructura.
El director de Gestión del Riesgo de Barrancabermeja señaló que "en lo que tiene que ver con la estructura general del puente, hemos pedido que también se haga una revisión técnica en relación con hechos que han ocurrido con remolcadores que transitan sobre el río Magdalena y que, lastimosamente, en algunos accidentes fluviales han chocado contra los pilares del mismo".
Según las alcaldías de Yondó y Barrancabermeja, los choques de embarcaciones contra los pilares del puente ya habían sido reportados oportunamente ante la ANI, por lo que la solicitud de una evaluación integral de la estructura venía haciéndose desde antes de esta emergencia.
Antecedentes preocupantes
Cabe recordar que en 2014 ocurrió una emergencia similar, cuando colapsó parte del acceso al puente desde la orilla frente al puerto petrolero. En esa ocasión, la contingencia mantuvo cerrado el corredor vial durante más de un mes, generando graves afectaciones a la movilidad regional y a la economía local.
Funcionarios de la ANI y de Ruta del Cacao continúan adelantando inspecciones técnicas y evaluaciones en la zona afectada del puente, con el fin de definir las intervenciones necesarias para recuperar la estabilidad del acceso y avanzar en la reapertura gradual de la vía. La situación mantiene en alerta a las comunidades de ambas riberas del río Magdalena, quienes dependen de este cruce para sus actividades diarias y comerciales.



