Alza del petróleo presiona al sector aéreo colombiano
El transporte aéreo en Colombia enfrenta una presión inflacionaria significativa debido al encarecimiento del combustible para aviones. Durante la reciente reunión anual de la IATA en Santiago de Chile, aerolíneas y expertos coincidieron en que el impacto sobre los precios de los tiquetes será inevitable. Este fenómeno se desarrolla en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, cuellos de botella en la producción y una transición energética que aún se encuentra en etapas iniciales.
Cifras concretas del impacto
Según datos de la IATA, el incremento en el precio de los tiquetes podría ubicarse entre el 8% y el 9% en promedio. Este aumento está impulsado por un crecimiento del 115% en el costo del jet fuel durante lo corrido del año. "Es inevitable que, si los precios del petróleo se mantienen altos, los precios de los billetes suban", advirtieron voceros del organismo internacional.
Para Colombia, donde el transporte aéreo es fundamental para la conectividad interna y el desarrollo turístico, el impacto podría sentirse con mayor intensidad. Las rutas domésticas, especialmente sensibles a las variaciones de precio, serán las más afectadas por esta tendencia alcista.
Un fenómeno sin precedentes recientes
El aumento del combustible representa el principal costo operativo de las aerolíneas, y el actual shock ha sido particularmente brusco. Roberto Alvo, presidente de LATAM Airlines Group, describe esta situación como un fenómeno sin precedentes en los últimos años: "Lo que no nos había pasado nunca es un aumento de precio tan violento y tan rápido", afirmó el ejecutivo.
La industria aérea global consume aproximadamente 300.000 millones de dólares anuales en jet fuel, por lo que una duplicación del precio implica una presión enorme sobre un sector que opera con márgenes reducidos. "Este aumento de costo tiene que ser traspasado a precios", reconoce Alvo, destacando que en el caso colombiano este traslado tiene implicaciones directas sobre la demanda, especialmente en un mercado donde gran parte de los pasajeros son altamente sensibles al precio.
Problemas estructurales del mercado aéreo colombiano
El impacto del combustible se suma a problemas estructurales del mercado aéreo colombiano y regional, que incluyen:
- Altos impuestos sobre la actividad aérea
- Tasas aeroportuarias elevadas
- Costos regulatorios significativos
- Infraestructura con cuellos de botella
Desde el Grupo Abra, matriz de Avianca, su presidente Adrian Neuhauser señala que "uno no puede vender cosas a menos de lo que cuesta producirlas… va a haber que aumentar de forma paulatina los precios, eso es algo que van a tener que pagar los consumidores".
Sin embargo, el directivo llama la atención sobre el hecho de que, pese al incremento, las aerolíneas han realizado ajustes estructurales para contener el impacto. "Incluso traspasando eso, los tiquetes… siguen siendo más baratos que lo que vendíamos en 2019", afirma Neuhauser.
Un problema de largo aliento
Uno de los grandes interrogantes para el mercado aéreo colombiano es cuánto tiempo se mantendrá esta presión sobre los precios. Las señales de la industria apuntan a que no será un fenómeno pasajero. Desde Grupo Abra advierten que, incluso en un escenario optimista donde las tensiones internacionales se resuelvan pronto, los efectos sobre el combustible tardarán en disiparse.
"Los inventarios de jet fuel del mundo no se recuperan hasta finales del próximo año", señalan fuentes del sector, lo que evidencia que el problema no es solo coyuntural, sino también estructural. Esto significa que los precios elevados podrían prolongarse durante varios meses, e incluso más de un año, dependiendo de cómo evolucione la producción, la refinación y la distribución global de combustibles.
Roberto Alvo plantea que incluso en un escenario relativamente favorable, el mercado no volverá a los niveles previos. A su juicio, el combustible podría estabilizarse, pero en una nueva base más alta: "El nuevo piso sería… entre 100 y 120 dólares por barril", con la posibilidad de alcanzar niveles de 140 o 150 dólares en escenarios más complejos.
Demanda se mantiene por ahora
A pesar de este panorama desafiante, las aerolíneas coinciden en que, por el momento, el impacto sobre la demanda ha sido limitado. La disposición a viajar se mantiene, incluso en medio del mayor costo de los tiquetes. "No vemos un impacto real en la voluntad de la gente de viajar", afirma Alvo, quien destaca que hasta ahora el interés por volar no se ha deteriorado de manera significativa.
Sin embargo, esta resiliencia podría tener un límite. Si los precios continúan al alza, el ajuste no solo se dará en los tiquetes, sino también en la oferta. Las aerolíneas podrían verse obligadas a optimizar sus redes, priorizando rutas más rentables y ajustando capacidad.
En el caso colombiano, esto podría traducirse en:
- Crecimiento más moderado del tráfico doméstico
- Reducción de rutas con menor ocupación
- Mayor concentración en los principales corredores aéreos
- Menos opciones en algunos mercados regionales
Plan de contingencia y llamados a la acción
Frente a este escenario complejo, la industria insiste en que la solución no depende solo de las aerolíneas. El margen de maniobra es limitado cuando el principal costo —el combustible— está determinado por factores globales. Por ello, el llamado es a una acción coordinada entre gobiernos y sector privado.
Las aerolíneas reiteran la necesidad de revisar las políticas públicas que inciden en el costo de volar. La reducción de impuestos, tasas y cargas regulatorias aparece como una de las herramientas más inmediatas para aliviar el precio final al pasajero.
Estuardo Ortiz, presidente de JetSmart, pone el foco en un problema adicional que agrava el impacto del combustible: "Entre 30 y 70 por ciento de lo que paga un pasajero… son impuestos", señala, lo que reduce el margen para absorber el aumento del fuel sin trasladarlo al usuario.
El desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) sigue siendo una alternativa clave, aunque todavía enfrenta barreras importantes. Hoy, su producción es limitada y sus costos son mucho más altos, lo que impide que se convierta en una solución masiva en el corto plazo.
La eficiencia operativa también juega un papel crucial. Las aerolíneas han respondido con modelos de bajo costo, flotas más modernas y una optimización constante de sus rutas, buscando amortiguar el impacto del combustible en sus estructuras de costos. La infraestructura aeroportuaria, incluyendo la saturación del aeropuerto El Dorado en Bogotá, representa otro factor determinante que afecta tanto la experiencia del pasajero como los costos operativos y la competitividad del mercado aéreo colombiano.



