Agentes de tránsito intensifican operativos contra conductores con música a volumen excesivo
En Colombia, las autoridades de tránsito han decidido endurecer significativamente los controles sobre una conducta habitual entre muchos conductores: el uso de equipos de sonido a volúmenes que superan los decibeles permitidos. Esta medida busca hacer cumplir una norma que frecuentemente es ignorada, pero que ahora podría costarles caro a los infractores.
La norma específica que muchos conductores desconocen
Según el Código Nacional de Tránsito, específicamente la ley 769 del 2002, está prohibido "utilizar radios, equipos de sonido o de amplificación a volúmenes que superen los decibeles establecidos por las autoridades ambientales". Esta disposición se encuentra en el artículo 131, literal B23, y representa una de las infracciones más comunes pero menos respetadas en las vías colombianas.
La situación se ha vuelto particularmente relevante debido al aumento de vehículos particulares en el país, muchos de cuyos propietarios no han estudiado adecuadamente las normas de tránsito vigentes. Las deficiencias en el transporte público han impulsado a más personas a adquirir sus propios automóviles, pero este cambio no siempre viene acompañado del conocimiento necesario para evitar sanciones.
Multas cuantiosas para los infractores
Los agentes de tránsito están facultados para imponer comparendos a quienes violen esta norma. La sanción establecida es equivalente a ocho salarios mínimos legales diarios vigentes, lo que en términos actuales se traduce en $337.400 utilizando la Unidad de Valor Básico (UVB) como referencia de cálculo.
Esta cifra representa un golpe significativo al bolsillo de cualquier conductor, especialmente considerando que se trata de una infracción que muchos consideran menor o habitual. Las autoridades han redoblado los operativos de control en diversas ciudades del país, buscando reducir los niveles de contaminación auditiva generados por estos sistemas de sonido.
Otras conductas que también acarrean sanciones
El endurecimiento de controles no se limita únicamente al volumen de la música. Los agentes también están prestando atención a otras prácticas comunes que violan el Código de Tránsito:
- Uso de pantallas y proyectores en la parte delantera de vehículos mientras están en movimiento
- Compartir la conducción de un mismo vehículo entre varias personas, especialmente en contextos de fotomultas
Esta última situación ha adquirido mayor complejidad tras una sentencia de la Corte Suprema de Justicia en 2023, que estableció que las deudas contraídas dentro del matrimonio o unión marital deben asumirse conjuntamente. Esto significa que si un vehículo adquirido dentro de la sociedad conyugal acumula comparendos, ambos cónyuges podrían ser considerados responsables legales de la deuda.
El contexto nacional del transporte
El aumento en la aplicación de estas multas ocurre en un momento donde cada vez más colombianos optan por vehículos particulares ante las persistentes deficiencias del transporte público. Sin embargo, esta transición hacia la movilidad privada no ha venido acompañada de una adecuada educación vial, lo que explica la frecuencia de infracciones como el volumen excesivo de música.
Las autoridades ambientales han establecido límites específicos de decibeles que deben respetarse, y los agentes de tránsito cuentan ahora con equipos especializados para medir estos niveles durante sus operativos de control. La contaminación auditiva no solo afecta la calidad de vida en las ciudades, sino que también representa un riesgo para la seguridad vial al distraer a conductores y reducir su capacidad de percibir señales sonoras del entorno.
Los conductores colombianos deben tomar conciencia de que prácticas consideradas habituales o inofensivas pueden acarrear consecuencias económicas significativas. El llamado de las autoridades es claro: conocer y respetar el Código Nacional de Tránsito no es una opción, sino una obligación legal que protege tanto al infractor como al resto de usuarios de las vías.



