Cuatro urbes colombianas destacan en ranking mundial de congestión vehicular
En medio de las transformaciones urbanas y proyectos de infraestructura que experimentan las principales ciudades del país, el tráfico vehicular se ha convertido en un problema creciente que afecta directamente la calidad de vida de los ciudadanos. Según el más reciente informe TomTom Index correspondiente al año 2025, cuatro ciudades colombianas se posicionan entre las 20 más congestionadas del planeta, evidenciando una tendencia preocupante en materia de movilidad.
Bogotá lidera el preocupante panorama nacional
La capital colombiana ocupa el séptimo lugar a nivel mundial entre 492 ciudades analizadas, con datos que reflejan una situación crítica. Bogotá registra una velocidad promedio de apenas 18,9 kilómetros por hora, mientras que los conductores pierden aproximadamente 117 horas anuales atrapados en trancones. Durante la hora pico, los vehículos apenas logran recorrer 4,7 kilómetros en un lapso de 15 minutos.
Según José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad Nacional, la congestión en Bogotá se debe fundamentalmente a la cantidad de obras que se ejecutan simultáneamente. El Instituto de Desarrollo Urbano estima que existen cerca de 1.200 frentes de obra activos, destacándose las megaconstrucciones del Metro de Bogotá y la troncal de Transmilenio por la avenida 68 como los proyectos más impactantes.
"La congestión tiene efectos directos en la calidad de vida de las personas. Considerando que de las 24 horas del día, ocho se destinan al sueño y otras ocho al trabajo o estudio, las horas restantes deberían dedicarse a asuntos personales o familiares. Sin embargo, el tráfico obliga a los ciudadanos a levantarse extremadamente temprano, delegar responsabilidades como llevar los niños al colegio, y organizar toda su vida alrededor de los tiempos de desplazamiento", explicó Rojas.
Medellín, Cali y Barranquilla completan el cuadro preocupante
La capital antioqueña aparece en el undécimo puesto mundial con una velocidad promedio de 20,7 km/h, donde los conductores pierden 153 horas anuales en congestiones. Durante los momentos de mayor tráfico, los vehículos recorren apenas 4,4 kilómetros en 15 minutos. Actualmente, Medellín avanza en la ejecución del Metro por la 80, obra que busca fortalecer la red férrea del área metropolitana para reducir la dependencia del transporte particular.
Por su parte, Cali presenta cifras igualmente alarmantes con 138 horas perdidas anualmente y una velocidad promedio de 20,6 km/h. El proyecto del tren de cercanías, que prometía conectar el sur de la ciudad con el centro, se encuentra en incertidumbre debido a la no aprobación de vigencias futuras por parte del gobierno nacional, situación atribuida a la Ley de Garantías Electorales.
Barranquilla completa el cuarteto colombiano con los datos más críticos en velocidad promedio: apenas 16,4 km/h. Los barranquilleros pierden 126 horas al año en trancones, mientras que durante la hora pico los vehículos logran avanzar 5,2 kilómetros en 15 minutos.
Tendencia global y llamado a la acción
El informe TomTom, basado en el análisis de 3,65 billones de kilómetros recorridos por usuarios a nivel global, revela que la congestión vehicular mundial aumentó cinco puntos porcentuales, pasando del 20% en 2024 al 25% en 2025. Este indicador mide el porcentaje de incremento en la duración de los viajes frente a condiciones ideales sin tráfico.
Ralf-Peter Schäfer, vicepresidente de Tráfico e Información de Viajes de TomTom, hizo un llamado urgente: "A medida que las ciudades crecen y se adaptan, debemos abordar los múltiples desafíos que provocan una creciente congestión vehicular. Esta tendencia exige medidas inmediatas que incluyan planificación de movilidad más inteligente, inversiones sustanciales en transporte público y compartido, mejores tecnologías de gestión del tráfico y políticas coordinadas entre diferentes niveles de gobierno".
La presencia de cuatro ciudades colombianas entre las 20 más congestionadas del mundo representa una alerta roja para las autoridades nacionales y locales, quienes enfrentan el reto de implementar soluciones integrales que mejoren la movilidad urbana mientras continúan los procesos de transformación y modernización de las infraestructuras viales y de transporte masivo.



