Las llamadas telefónicas pierden terreno frente a los mensajes escritos en Colombia
Llamadas telefónicas pierden frente a mensajes escritos

Las llamadas telefónicas ya no son la primera opción para comunicarse en Colombia

Un revelador sondeo exploratorio realizado por expertos en comportamiento humano de la Universidad Manuela Beltrán ha demostrado que las llamadas telefónicas han perdido su lugar como forma natural de comunicación entre los colombianos. El estudio, que incluyó a 34 adultos, encontró que casi 9 de cada 10 personas (aproximadamente el 88%) prefieren que las contacten a través de WhatsApp, mientras que apenas el 6% sigue eligiendo la llamada tradicional como su método preferido.

Un cambio profundo en la gestión del tiempo y las relaciones

Este fenómeno va mucho más allá de un simple cambio tecnológico. Representa una transformación fundamental en cómo las personas gestionan su tiempo y sus relaciones interpersonales. Los datos son contundentes: casi 6 de cada 10 encuestados (alrededor del 60%) sienten incomodidad o prefieren directamente no contestar una llamada inesperada.

Contestar ya no es automático, como solía ser en el pasado. Solo el 35% de los participantes afirma contestar una llamada inesperada sin problema alguno. El resto experimenta esta situación con diversos niveles de tensión: el 29% responde, pero con evidente molestia, y otro 29% simplemente ignora la llamada y opta por escribir un mensaje posteriormente.

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La psicología detrás del rechazo a las llamadas inesperadas

Para la psicóloga forense Marcela Parra, de la Universidad Manuela Beltrán, este fenómeno tiene una raíz clara y bien definida: "La llamada dejó de ser espontánea. Hoy puede generar incomodidad o cautela, sobre todo si no viene del círculo más cercano", explica la especialista. Esta transformación refleja cómo los dispositivos móviles han evolucionado de ser herramientas de comunicación inmediata a convertirse en espacios de interacción controlada.

Selectividad en las respuestas: solo familia y pareja tienen prioridad

Las llamadas no han desaparecido completamente, pero se han vuelto extraordinariamente selectivas. Los datos revelan patrones interesantes: el 47% de los encuestados contesta de inmediato si quien llama es su mamá o papá, y el 18% lo hace cuando se trata de su pareja sentimental. Sin embargo, todos los demás contactos —incluidos amigos cercanos y compañeros de trabajo— han perdido ese privilegio de atención inmediata.

El 35% de los participantes solo contesta si reconoce el número que aparece en su pantalla, lo que demuestra una creciente selectividad en las interacciones telefónicas. Según la psicóloga Parra, esto tiene un trasfondo generacional significativo: "La llamada se reserva para relaciones muy cercanas. En muchos casos, el celular funciona más como una forma de control o de ubicación —especialmente entre padres e hijos— que como un espacio de conversación espontánea", señala la experta.

La nueva norma social: avisar antes de llamar

Una de las revelaciones más significativas del estudio es que más de la mitad de los encuestados (53%) considera necesario enviar un mensaje antes de realizar una llamada telefónica. Esta se ha convertido en una regla no escrita, pero cada vez más extendida en la sociedad colombiana.

Detrás de esta práctica hay una lógica simple pero poderosa: las personas quieren decidir cuándo y con quién hablar antes de comprometerse con una conversación en tiempo real. Este deseo de control sobre las interacciones sociales refleja una búsqueda de autonomía en un mundo cada vez más conectado.

¿Por qué los mensajes escritos ganan popularidad?

Los mensajes escritos ofrecen ventajas significativas que explican su creciente preferencia:

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  • Permiten responder cuando uno quiere, sin interrumpir las actividades en curso
  • Son percibidos como más directos y eficientes
  • Evitan los saludos protocolarios, las despedidas extendidas y los silencios incómodos
  • En términos de gestión del tiempo, funcionan mejor para la mayoría de las personas

Incluso las notas de voz, aunque populares en ciertos contextos, generan resistencia entre muchos usuarios. El 59% de los encuestados afirma que su aceptación de audios depende completamente de quién los envíe, y casi el 24% los evita activamente o los deja para escuchar posteriormente. Escuchar un audio obliga a detenerse completamente, lo que contradice la búsqueda de eficiencia que caracteriza a la comunicación moderna.

Hacia una comunicación más controlada y autónoma

El patrón que emerge de este estudio es claro y consistente: la gente no quiere desconectarse del mundo digital, sino que busca controlar cómo y cuándo se conecta. La llamada telefónica, que antes era símbolo de cercanía y disponibilidad inmediata, hoy se percibe como una irrupción no deseada en la mayoría de los casos.

El mensaje escrito, en cambio, permite mantener la disponibilidad comunicativa sin sacrificar la autonomía sobre el propio tiempo y espacio personal. Esta transformación representa un cambio cultural profundo en cómo los colombianos conciben y practican la comunicación interpersonal.

Recomendaciones para adaptarse a la nueva realidad comunicativa

Para navegar exitosamente en este nuevo panorama de comunicación, los expertos sugieren:

  1. Priorice el mensaje sobre la llamada: Si el asunto no es urgente, escribir suele ser mejor recibido que llamar directamente
  2. Avise antes de llamar: Un simple "¿puedo llamarte?" o "¿tienes un momento para hablar?" puede evitar incomodidades innecesarias
  3. Use la llamada solo cuando sea necesario: Reserve las llamadas telefónicas para temas verdaderamente urgentes o importantes que requieran conversación inmediata
  4. Respete las preferencias de cada persona: Reconozca que no todos se comunican de la misma manera, y adapte su enfoque según las preferencias de su interlocutor
  5. Sea breve y claro: Ya sea en texto o en audio, ir directamente al punto facilita la comunicación y respeta el tiempo de ambas partes

Esta investigación de la Universidad Manuela Beltrán confirma una tendencia que ya era visible en la sociedad colombiana: estamos presenciando una redefinición fundamental de cómo nos comunicamos, priorizando el control personal sobre la disponibilidad constante, y la eficiencia sobre la espontaneidad tradicional.