Arch Finance pone fin a su trayectoria de seis años en el ecosistema cripto chileno
Este miércoles, cerca del mediodía, los clientes de Arch Finance recibieron un correo electrónico con el asunto "Cierre de operaciones e instrucciones de retiro". En el mensaje, la startup informaba que había tomado la decisión definitiva de cerrar y que todos los fondos estaban disponibles para ser retirados en pesos chilenos. El mail, firmado por el equipo completo, cerraba un ciclo de casi seis años que incluyó un paso por la aceleradora Techstars, una ronda de inversión de US$5 millones liderada por el brazo de early stage de SoftBank y la ambición declarada de convertirse en "el BlackRock del web3".
Una decisión tomada tras meses de evaluación
Según fuentes conocedoras de la operación, la decisión se tomó a principios de marzo, después de meses de evaluar alternativas viables. Primero se conversó con los inversionistas principales, luego con el equipo interno, y esta semana llegó el turno de informar a los clientes directos. Para entender cómo se llegó hasta este punto, es necesario retroceder a agosto de 2020.
En plena pandemia, Nicolás Jaramillo y Christopher Storaker, los mismos que habían creado MACH para BCI en 2016, lanzaron Smash, una fintech diseñada para ayudar a estadounidenses a reorganizar su deuda de tarjeta de crédito. Invirtieron US$100.000 de su propio bolsillo y lograron entrar a Techstars, la reconocida aceleradora norteamericana.
El pivot hacia el mundo cripto
Pero en marzo de 2021, mientras pasaban por la aceleradora, decidieron pivotear completamente. El mundo cripto estaba en plena ebullición: Bitcoin había superado los US$50.000 por primera vez, los volúmenes se multiplicaban semana a semana y no existía un producto simple para que un inversionista retail se expusiera a activos digitales sin lidiar con wallets complejas ni exchanges técnicos.
Jaramillo y Storaker, junto a Diego Larraín como tercer socio, rebautizaron el proyecto como Arch Finance y se propusieron ser una especie de Fintual del mundo cripto: una administradora que empaquetara canastas de criptomonedas en índices fáciles de entender. En vez de elegir entre miles de tokens individuales, el usuario podía comprar un índice diversificado con un par de clicks simples.
Validación inicial y crecimiento
A principios de 2022 llegó la validación que parecía definitiva. Upload Ventures, el vehículo de early stage vinculado a SoftBank, lideró una ronda seed de US$5 millones junto a importantes actores como:
- Digital Currency Group
- Soma Capital
- Genesis Block Ventures
- Techstars
- La chilena Devlabs
- La argentina Ripio Ventures
Con ese capital significativo, Arch armó un equipo de 14 personas distribuido entre Chile, Estados Unidos y Venezuela. En septiembre de ese mismo año lanzó sus dos primeros índices: Arch Ethereum Web3 y Arch Blockchains. En total, la startup llegó a crear 16 índices distintos durante su operación.
El problema del timing y los golpes sucesivos
El principal obstáculo fue el timing desafortunado. El mismo mercado cripto que había motivado el pivot entró en una espiral de golpes sucesivos justo cuando Arch empezaba a operar comercialmente. La secuencia de eventos negativos incluyó:
- La guerra en Ucrania en febrero de 2022, que provocó una caída generalizada de activos de riesgo
- El colapso de Terra y su stablecoin UST en mayo de ese año, que evaporó US$40 mil millones en semanas y arrastró a buena parte del ecosistema de finanzas descentralizadas
- El golpe de gracia llegó en noviembre con la caída espectacular de FTX, que hundió la confianza institucional en el mundo cripto por meses
Los dos índices principales de Arch, que se habían lanzado en septiembre, acumulaban caídas superiores al 65% en su primer año de existencia.
Modelo de negocio insostenible
Arch alcanzó a tener cerca de US$8 millones en activos bajo administración (AUM) en su mejor momento, según conocedores de la operación, pero ese número nunca fue suficiente para sostener el negocio. El modelo dependía completamente de comisiones sobre el AUM, y con volúmenes de esa magnitud los ingresos generados no cubrían los costos operativos.
Las mismas fuentes señalan que la compañía siempre supo que necesitaría otra ronda de venture capital para sobrevivir a largo plazo, pero el mercado de VC para startups cripto se secó completamente después del colapso de FTX. La valorización inicial respaldada por SoftBank ya no tenía sentido en el nuevo contexto del mercado.
Con el tiempo, el AUM cayó hasta cerca de US$5 millones, y los activos del fondo eran de largo plazo, lo que complicaba aún más la situación de liquidez de la empresa.
Salida de cofundadores y cierre final
A fines de 2024, dos de los tres cofundadores, Diego Larraín y Christopher Storaker, decidieron dejar la compañía. Nicolás Jaramillo se quedó al mando con un equipo reducido, pero la ecuación financiera era cada vez más difícil:
- El runway se agotaba progresivamente
- No había perspectiva realista de levantar una nueva ronda en un mercado que seguía castigando a las startups cripto
- Las comisiones generadas por US$5 millones en AUM no daban para sostener la estructura operativa
Finalmente, después de evaluar todas las alternativas posibles, la dirección tomó la decisión definitiva de bajar la cortina y cerrar operaciones, marcando el fin de una startup que en algún momento aspiró a revolucionar el acceso a las criptomonedas en Latinoamérica.



