Uruguay: Así será el pozo petrolero que APA planea en aguas profundas
La petrolera estadounidense APA Corporation avanza con sus planes para perforar un pozo exploratorio en aguas uruguayas, un proyecto que ha generado intenso debate por sus implicaciones ambientales y técnicas. Si los trámites administrativos se resuelven favorablemente, la compañía espera concretar la perforación antes de finalizar el año, marcando un nuevo capítulo en la búsqueda de hidrocarburos en la plataforma marítima uruguaya.
Compromisos y autorizaciones pendientes
El compromiso de perforación fue asumido por APA ante la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap) hace varios años y fue ratificado recientemente ante el Ministerio de Ambiente de Uruguay. Actualmente, la empresa se encuentra en proceso de obtener la autorización ambiental que le permitiría iniciar las operaciones de perforación, aunque debe primero responder a observaciones técnicas formuladas por las autoridades ambientales.
El Ministerio de Ambiente solicitó "información complementaria" tras detectar inconsistencias en la documentación presentada inicialmente, lo que podría retrasar el cronograma previsto por la compañía. Los plazos definitivos dependerán de cómo APA responda a estas observaciones técnicas y administrativas.
Características técnicas del proyecto
Según documentos a los que tuvo acceso El Observador, la perforación se realizaría a 210 kilómetros de la costa uruguaya, en aguas con profundidad de 3.700 metros dentro del bloque denominado OFF-6. El área total del proyecto abarcaría aproximadamente 764 kilómetros cuadrados, con una perforación máxima que alcanzaría los 12.200 metros de profundidad.
La operación tendría una duración total estimada de 110 días, de los cuales 79 corresponderían a "perforación efectiva". En caso de hallazgo de hidrocarburos, el objetivo sería "caracterizar los hidrocarburos y estimar las reservas disponibles" según indica la documentación técnica.
Tecnología y metodología de perforación
APA planea utilizar un "buque de posicionamiento dinámico de última generación" que, según la empresa, eliminaría la necesidad de emplear anclas y minimizaría la "perturbación física del lecho marino". La estabilidad del buque se mantendría mediante sistemas GPS y un conjunto de transpondedores acústicos.
La perforación se realizaría mediante "secciones sucesivas utilizando un trépano" a través de un "proceso de perforación rotativa, utilizando una columna de perforación compuesta por varios tubos que contienen una broca en su extremo".
Impactos ambientales identificados
Durante la operación rutinaria, el impacto más directo sería el vertido de lodos y recortes de perforación, generando una pluma de sedimentos en el fondo marino. Las modelaciones indican que estos desechos podrían cubrir un área de hasta 770 metros alrededor del pozo.
Aunque la empresa sostiene que la huella es localizada, el estudio admite que en un radio de 109 metros se superarían los umbrales ecológicos, provocando el enterramiento y asfixia de comunidades bentónicas (organismos que viven en el sedimento). El uso de lodos de base sintética representa especial preocupación debido a su toxicidad y persistencia, pudiendo demorar varios años la recuperación total de estos ecosistemas.
Contaminación acústica y afectación a fauna marina
En el plano acústico, las emisiones sonoras de la perforación y el uso de helicópteros podrían alterar el comportamiento de mamíferos marinos, tortugas y aves. Se estima que el riesgo de desplastamiento temporal del umbral auditivo para cetáceos se extendería hasta los 2.278 metros, definiendo así el área de influencia acústica del proyecto.
El escenario catastrófico: pérdida de control del pozo
El escenario que genera mayor rechazo social es la pérdida de control del pozo o "blowout". Aunque APA lo califica como un evento de "probabilidad extremadamente baja", un derrame de 480.000 barriles en 12 días tendría consecuencias catastróficas.
Según el modelo presentado, en el peor de los casos, el crudo podría alcanzar la costa de Rocha en 34 días, afectando áreas de extrema sensibilidad como la Laguna de Rocha. Sin embargo, el estudio señala que "solo una de las 500 trayectorias modeladas alcanzó la costa y, en particular, este ecosistema costero, lo que representa una probabilidad de ocurrencia extremadamente baja en términos de dispersión".
Rechazo social y desconfianza institucional
El estudio de percepción social incluido en los documentos revela la existencia de un "núcleo de rechazo estructural" liderado por organizaciones ambientales que no distinguen entre la exploración y la explotación. Para estos actores, el pozo es percibido como "el inicio de una cadena extractiva que contradice los compromisos climáticos de Uruguay".
La desconfianza no solo se dirige hacia la empresa, sino también hacia el propio Estado uruguayo. Los consultados cuestionan la capacidad real del Ministerio de Ambiente para fiscalizar operaciones a miles de metros de profundidad y exigen garantías sobre quién respondería ante un desastre en alta mar.
Observaciones técnicas del Ministerio de Ambiente
Tras analizar la documentación, el Ministerio de Ambiente formuló varias observaciones técnicas a APA:
- Justificación técnica: Se solicitó que la empresa justifique técnicamente por qué el método constructivo no prevé la instalación del riser y el dispositivo de prevención de reventones hasta que se alcancen los 1.000 metros de profundidad.
- Especificaciones del buque: Se exigió especificar la generación del buque de perforación y fundamentar por qué se considera la "mejor tecnología disponible".
- Ampliación del área de influencia: Se ordenó ampliar el área de influencia para incluir la planta de lodos en el Puerto de Montevideo y las rutas de los buques de apoyo, obligando a identificar actores sociales en la zona portuaria omitidos originalmente.
- Modelación de dispersión: Se cuestionó la modelación de dispersión de lodos por utilizar solo dos periodos de corrientes (verano e invierno), considerándose insuficiente para capturar escenarios desfavorables.
- Información litológica: Se detectaron incoherencias en la información litológica de los horizontes a perforar, incluyendo tramos de casi 400 metros sin descripción de roca.
Estas observaciones deberán ser respondidas satisfactoriamente por APA antes de que el proyecto pueda avanzar hacia la fase de perforación, en un proceso que continúa bajo estrecha vigilancia tanto de autoridades como de organizaciones ambientales y la sociedad civil uruguaya.



