Irak retoma el flujo petrolero tras un mes de interrupción por conflictos en Ormuz
El gobierno de Irak anunció este viernes la reanudación de las exportaciones de petróleo desde sus terminales del sur, poniendo fin a una paralización que se extendió por más de treinta días. Esta interrupción fue causada principalmente por las dificultades en el tránsito marítimo a través del estratégico estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio global de hidrocarburos.
Primer buque en cargar crudo tras la tregua
El tanquero Agios Fanourios I, con bandera de Malta, ha fondeado frente a las terminales petroleras del sur de Irak y ha iniciado la carga de aproximadamente 2 millones de barriles de crudo de Basora. Según fuentes portuarias y energéticas iraquíes, este buque logró ingresar al Golfo a través del estrecho de Ormuz el miércoles, en lo que constituyó su segundo intento de tránsito por esta ruta marítima.
El primer intento del Agios Fanourios I ocurrió el domingo, durante el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, pero no tuvo éxito en ese momento. Los datos de seguimiento marítimo indican que este petrolero fue uno de varios que intentaron acceder a la zona durante ese breve período de calma.
Expansión de las operaciones y contexto diplomático
Además del buque maltés, las autoridades esperan la llegada de otro petrolero a las terminales de exportación del sur de Irak en los próximos dos días, según confirmaron dos responsables de estas instalaciones. Esta ampliación de operaciones sugiere una normalización gradual del flujo comercial en la región.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró que el estrecho de Ormuz permanecerá abierto a todos los buques comerciales durante el resto de la tregua de 10 días negociada por Estados Unidos. Este acuerdo, alcanzado el jueves entre Israel y el Líbano, tiene como objetivo detener los combates entre las fuerzas del Estado judío y el grupo Hezbolá, contribuyendo así a estabilizar la zona.
La reanudación de las exportaciones petroleras iraquíes marca un hito significativo para la economía del país, que depende en gran medida de los ingresos por venta de crudo. Las perturbaciones en Ormuz habían generado preocupación en los mercados internacionales, dado que esta vía marítima es responsable del transporte de aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial.



