La minería parece haber dejado atrás buena parte de la polarización que marcó el debate público en los últimos años. Así lo revela la más reciente Brújula Minera 2026, que muestra un creciente respaldo ciudadano al sector, alcanzando el nivel más alto desde que comenzó el estudio hace más de una década. Según la encuesta, hoy tres de cada cuatro colombianos consideran que la minería es positiva para el país.
Los resultados se conocen justo cuando el sector atraviesa transformaciones profundas, con algunos segmentos tradicionales en retroceso y otros ganando terreno dentro de la economía nacional. También coinciden con un escenario en el que las discusiones sobre la transición energética, el futuro del carbón y el impacto ambiental de la actividad siguen ocupando espacio en la agenda pública.
La encuesta, elaborada por la Asociación Colombiana de Minería (ACM), Arteaga Latam y el Centro Nacional de Consultoría (CNC), consultó la opinión de 2.081 personas en municipios productores y no productores de minerales en Colombia. Los resultados muestran que la percepción ciudadana parece ir por el camino de un país que sigue reconociéndose como minero.
Respaldo récord a la minería
Según la medición, el 75 por ciento de los colombianos considera que la minería es positiva para el país, seis puntos porcentuales más que en 2025. En municipios mineros, el respaldo llega al 76 por ciento, mientras que el 67 por ciento de las personas considera que la actividad también beneficia a sus territorios, el nivel más alto registrado en la serie histórica de la encuesta.
El estudio no solo revela respaldo a la actividad extractiva. También muestra un cambio más profundo en la percepción sobre el papel de la minería dentro de la identidad económica y territorial del país. El 72 por ciento de las personas consultadas afirma que Colombia tiene una tradición minera arraigada, un indicador que ha crecido 19 puntos porcentuales desde 2015. A esto se suma otro dato que empieza a desmontar una de las tensiones históricas alrededor del sector: el 86 por ciento de los encuestados considera que la minería puede coexistir con actividades como el agro y el turismo. El consenso se repite tanto a nivel nacional como en municipios mineros.
“Colombia lleva una década construyendo una opinión pública sobre la minería más informada y madura. Que hoy tres de cada cuatro colombianos respalden la actividad no es un dato coyuntural, es una señal de que el debate ha cambiado de naturaleza”, aseguró Jaime Arteaga, director de Arteaga Latam. Y añadió: “El país ya no discute si quiere minería o no. Ahora discute cómo quiere que se haga”.
Optimismo en los territorios mineros
La percepción positiva coincide además con señales de optimismo en los territorios donde históricamente la minería ha tenido presencia. La encuesta muestra que el 53 por ciento de las personas en municipios mineros cree que 2026 será un mejor año que 2025, mientras que la satisfacción con la calidad de vida en estas zonas alcanzó 73 por ciento, superando incluso el promedio nacional.
El respaldo a la minería también muestra un comportamiento transversal entre distintos sectores políticos. Según la Brújula Minera 2026, incluso entre votantes de Iván Cepeda —uno de los dirigentes más críticos frente al sector extractivo— el 66 por ciento considera que la minería es positiva para el país y el 53 por ciento cree que beneficia a sus municipios. En municipios productores de carbón térmico, el respaldo entre estos votantes llega incluso al 71 por ciento. Para los autores del estudio, esto evidencia que buena parte de la discusión ciudadana ya no gira alrededor de la existencia de la minería, sino sobre las condiciones en las que debe desarrollarse y el comportamiento de las compañías en los territorios.
Comportamiento mixto del sector minero
Todo esto ocurre mientras el sector minero sigue teniendo un comportamiento mixto dentro de la economía colombiana. Cifras recientes del Dane muestran que si bien el Producto Interno Bruto (PIB) del país creció 2,2 por ciento en el primer trimestre de 2026, la explotación de minas y canteras registró una variación negativa de 0,1 por ciento, lo que restó 0,01 puntos porcentuales al crecimiento total del valor agregado nacional.
Sin embargo, hay comportamientos muy distintos dentro de la actividad extractiva. Mientras la extracción de carbón cayó 13,3 por ciento y la de petróleo y gas natural retrocedió 2,7 por ciento, la extracción de minerales metalíferos creció 24,9 por ciento, convirtiéndose en uno de los segmentos con mejor desempeño dentro del sector y aportando 4,6 puntos porcentuales a la dinámica interna de la actividad minera. Incluso en marzo de este año, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) mostró una recuperación parcial del sector. La explotación de minas y canteras creció 1,4 por ciento frente al mismo mes de 2025 y aportó 0,03 puntos porcentuales a la variación anual del indicador.
Brecha entre respaldo y confianza en las empresas
Quizá uno de los hallazgos más interesantes de la Brújula Minera es que el respaldo ciudadano hacia la actividad no necesariamente implica un apoyo irrestricto a las empresas del sector. La encuesta evidencia una brecha persistente entre la percepción favorable hacia la minería y la imagen de las compañías mineras. Aunque el 75 por ciento de los colombianos considera positiva la actividad, solo el 45 por ciento tiene una imagen positiva de las empresas del sector.
De hecho, uno de los mensajes más claros del estudio es que los ciudadanos diferencian entre la minería como actividad económica y la manera en que algunas compañías desarrollan sus operaciones en los territorios. La confianza en las empresas mineras alcanzó 35 por ciento en 2026, mostrando una mejora frente a años anteriores, aunque todavía por debajo de otros actores institucionales relacionados con el sector, como el Ministerio de Minas y Energía, que registró 40 por ciento, y la Agencia Nacional de Minería, con 37 por ciento.
Según la medición, los factores que más influyen en la percepción ciudadana tienen que ver con la capacidad de diálogo de las empresas, la visibilidad de las regalías y la relación cotidiana con las comunidades. El estudio encontró, por ejemplo, que entre quienes desconocen canales de diálogo con el sector minero, la imagen negativa de las empresas llega al 77 por ciento. En contraste, entre quienes sí identifican espacios de conversación y relacionamiento, esa percepción negativa cae de forma drástica.



