Después de varios meses en los que el mercado creyó ver señales de moderación, abril volvió a encender las alarmas inflacionarias en Colombia. Alimentos más costosos, combustibles al alza, servicios indexados y nuevas presiones externas configuraron un cóctel que, según las principales entidades financieras, devolverá el índice de precios al consumidor (IPC) a una senda ascendente y peligrosa.
Proyecciones del mercado para abril
El dato oficial será revelado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) este viernes, pero las mesas de análisis ya tienen una conclusión compartida: la desinflación perdió velocidad y el camino hacia la meta del 3 por ciento del Banco de la República se complicó. Las proyecciones del mercado se mueven entre 0,69 por ciento y 0,83 por ciento mensual para abril, lo que llevaría la inflación anual a un rango entre 5,59 por ciento y 5,74 por ciento, por encima del 5,56 por ciento registrado en marzo.
Tres grandes responsables
Detrás del repunte aparecen tres grandes responsables: alimentos, regulados y servicios. En Grupo Alianza advierten que “la inflación se volvió más pegajosa” y señalan a “tres villanos: servicios, gasolina y comida”. La firma sostiene que la presión alcista sigue concentrándose en los servicios intensivos en mano de obra, el incremento de combustibles y el deterioro de algunos alimentos por restricciones de oferta.
Los analistas de Acciones & Valores coinciden en que el dato de abril “seguiría mostrando rigidez”, especialmente porque el componente de servicios continúa siendo el principal obstáculo para que la inflación converja rápidamente hacia la meta del 3 por ciento del Emisor. Bancolombia va más arriba: estima una inflación mensual de 0,83 por ciento, una de las proyecciones más altas del mercado, con una inflación anual de 5,74 por ciento.
La persistencia de los servicios y la indexación salarial
El problema, según los analistas, es que no se trata solo de un choque puntual. Lo que preocupa es la persistencia. “Más allá del comportamiento de alimentos, el principal desafío para la inflación colombiana continúa siendo la persistencia de los componentes básicos, particularmente los servicios”, señala Acciones & Valores.
Ahí aparece la indexación: los altos incrementos del salario mínimo siguen trasladándose lentamente a arriendos, restaurantes, transporte y otros servicios cotidianos. Buena parte de la economía sigue ajustando precios mirando hacia atrás, tomando como referencia una inflación todavía elevada. Alianza calcula que este rubro rondará el 7 por ciento anual en abril. Bancolombia prevé algo similar y asegura que sería el nivel más alto desde diciembre de 2024.
Alimentos y fertilizantes: un frente delicado
Las lluvias, los bloqueos logísticos y los problemas de abastecimiento de perecederos golpearon frutas, verduras y proteínas. Acciones & Valores estima una inflación mensual de alimentos cercana a 1,24 por ciento, mientras Bancolombia la proyecta en 1,46 por ciento. A esto se suma un nuevo ingrediente internacional: el aumento en fertilizantes y cereales derivado de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Desde Alianza advierten que los precios internacionales de fertilizantes subieron 36,5 por ciento en abril y que ese choque podría trasladarse gradualmente a los alimentos en Colombia. La entidad alerta que una prolongación del conflicto o un fenómeno de El Niño más intenso podrían empujar la inflación nuevamente por encima del 6 por ciento.
Combustibles y regulados meten presión
Los combustibles volvieron a presionar. El aumento de 375 pesos por galón de gasolina y 100 en el diésel, sumado al encarecimiento internacional del petróleo, impactó los regulados y elevó los costos de transporte y distribución. Bancolombia también espera presiones adicionales por energía, agua y gas.
Paradójicamente, el único rubro que sigue dando alivio son los bienes. La relativa estabilidad del dólar ha contenido parcialmente el precio de productos importados y de algunos bienes transables. Sin embargo, ese alivio es insuficiente frente al tamaño de las demás presiones.
El Banco de la República en una encrucijada
Todo esto ocurre en un momento incómodo para el Banco de la República. La Junta decidió mantener la tasa de interés en 11,25 por ciento, pero el mercado empieza a asumir que las tasas altas permanecerán por más tiempo del esperado. Incluso algunas entidades ya contemplan nuevos incrementos. Itaú revisó al alza su expectativa de inflación para 2026 hasta 7 por ciento y anticipa una tasa terminal de política monetaria de 12,5 por ciento. El banco advierte que los choques de oferta derivados de energía y clima seguirán ejerciendo presiones en la segunda mitad del año.
Acciones & Valores cree que el Emisor probablemente mantendrá una postura cautelosa durante varios meses más, mientras evalúa qué tan persistentes son los nuevos choques inflacionarios. Bancolombia también ve un escenario complejo: las expectativas de inflación del mercado subieron a 6,34 por ciento para cierre de 2026. El margen de maniobra del Banco luce cada vez más estrecho.
Una inflación más “pegajosa”
El problema de fondo es que la inflación ya no parece responder solo a choques pasajeros. Las expectativas empiezan a deteriorarse y el mercado teme que los precios se acomoden en niveles persistentemente altos. “La inflación responde también a factores asociados a la demanda interna, la indexación y la transmisión de mayores costos salariales”, advierte Acciones & Valores. Esto explica por qué muchos analistas hablan ahora de una inflación más “pegajosa”, un término que hace apenas unos meses parecía reservado para otras economías.
El consenso sigue esperando que la inflación eventualmente baje, pero ya nadie cree que el descenso será rápido. Alianza proyecta un cierre de 2026 entre 5,6 y 6 por ciento, aunque reconoce que el balance de riesgos está sesgado al alza. Acciones & Valores elevó su previsión de cierre a 6,44 por ciento, mientras Itaú espera 7 por ciento.



