Subsidios a combustibles fósiles en Colombia superan el 2% del PIB, según análisis
Subsidios a combustibles fósiles en Colombia superan el 2% del PIB

Este 28 de abril, en Santa Marta, comenzará el segmento de alto nivel de la Primera Conferencia Internacional para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, donde representantes de cerca de 60 países debatirán cómo dejar de utilizar carbón, petróleo y gas en economías dependientes de estos combustibles, como la colombiana. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha advertido que se está haciendo tarde para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de temperatura a 1,5 °C para finales de siglo. De lo contrario, se intensificarán la pérdida de biodiversidad, el incremento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos.

Fondos públicos: cinco veces más para fósiles que para renovables

Un nuevo análisis del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), publicado este lunes 27 de abril en el marco de la conferencia, revela que los gobiernos destinaron cinco veces más fondos públicos a los combustibles fósiles que a las energías renovables. Esto pone en riesgo tanto al clima como a la seguridad energética. El informe sostiene que cualquier hoja de ruta de transición creíble debe comenzar por eliminar el apoyo financiero público a los combustibles fósiles y redirigirlo hacia sistemas energéticos más limpios y resilientes.

Colombia y el liderazgo en la transición

Colombia es uno de los países que ha reconocido la necesidad de abandonar progresivamente el carbón, el petróleo y el gas, sustituyéndolos por fuentes renovables como la eólica y la solar. El Gobierno de Gustavo Petro asumió el liderazgo de un grupo de países en la COP28 de Dubái en 2023 para impulsar esta transición. Junto a Países Bajos, organizó la conferencia en Santa Marta, que se desarrolla desde el 24 de abril. Uno de los temas centrales es la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles.

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Avances en la reducción del déficit del FEPC

Desde 2023, el Gobierno ha avanzado en la reducción del déficit del Fondo de Estabilización de Combustibles Fósiles (FEPC), que tras la pandemia costó al país 80 billones de pesos. A inicios de 2026, la deuda era de 3,2 billones de pesos, impulsada principalmente por el incremento del precio de la gasolina. Sin embargo, según la plataforma Así va la Energía de Transforma, los subsidios al petróleo, carbón y gas cada vez le cuestan más a Colombia, con un avance reducido en su eliminación. El subsidio al diésel, exenciones tributarias y otros incentivos representan cerca del 2% del PIB nacional.

El déficit de la gasolina y el diésel

En junio de 2022, el Ministerio de Hacienda anunció incrementos mensuales al precio de la gasolina, que pasó de 9.000 a cerca de 16.000 pesos por galón en 2025, alineándose con los precios internacionales. El objetivo era cerrar el déficit del FEPC, que en 2023 representó un costo anual cercano a los 20 billones de pesos. Este fondo se creó en 2007 para evitar que los cambios del precio internacional del petróleo impactaran la economía nacional, pero no funcionó como se esperaba, ya que el precio internacional estuvo la mayoría del tiempo por encima del nacional.

Según Julián Flórez Quiroga, director de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, en los últimos seis años se han pagado más de 82 billones de pesos para subsidiar los combustibles. Con la gasolina cerca de los 16.000 pesos, el déficit anual se redujo a 3,2 billones, pero tras el ataque de Estados Unidos a Irán en febrero, el precio internacional del petróleo se disparó, aumentando nuevamente el déficit. El Centro de Estudios Económicos de Colombia (ANIF) estima que la deuda podría llegar a 10,7 billones de pesos.

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El reto del diésel

El diésel ha pasado de 9.000 pesos en 2020 a 10.650 en 2025, muy por debajo del precio internacional. Mantener su subsidio responde a que una parte importante de la economía se mueve con vehículos de gran tamaño impulsados por diésel, como el transporte de mercancías, alimentos y pasajeros. Paula Osorio, investigadora de Transforma, señala que incrementar su precio está vinculado a la inflación y a sectores vulnerables como los pequeños agricultores. Cuando el precio internacional del diésel sube, el subsidio en Colombia ha alcanzado hasta el 65% del precio. Desde el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, mantener los precios estables ha costado 4 billones de pesos.

La ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez, afirma que subsidiar de manera generalizada los combustibles fósiles no es sostenible fiscal ni ambientalmente, y que esos recursos deberían orientarse a la transición energética, la movilidad limpia y la protección social.

Recomendaciones para desmontar el subsidio al diésel

En 2024, el Instituto Ambiental de Estocolmo y el Instituto Alemán de Desarrollo y Sostenibilidad recomendaron mesas de trabajo permanentes con el sector transportador y programas sociales para reducir el impacto del incremento de precios. También llamaron a renovar tecnológicamente el parque automotor de transporte para reducir la demanda de diésel. Flórez asegura que se trabaja en un desmonte parcial, identificando a grandes consumidores (más de 20.000 galones al mes) para que paguen un precio diferencial. Un decreto de inicios de año eliminó el subsidio para vehículos particulares, diplomáticos y oficiales.

Para Osorio, estas medidas son insuficientes. Entre 2020 y 2024, los subsidios a la producción y consumo de combustibles fósiles pasaron de menos del 0,2% del PIB a más del 2%. Solo en 2023, el país gastó 7.400 millones de dólares en estos subsidios.

¿Cuántos subsidios a los combustibles fósiles tiene Colombia?

Alex Rafalowicz, director del Tratado para la no Proliferación de Combustibles Fósiles, espera que Colombia encuentre inspiración en otros países. Osorio destaca que las medidas deben ser planificadas y progresivas, evitando el error de Bolivia, que eliminó todos los subsidios de un día para otro con fuertes efectos sociales. En Chile, los subsidios no superan el 1% del PIB, aunque el Mecanismo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (MEPCO) fue eliminado en marzo de 2026, generando un aumento de casi un dólar en los combustibles.

Un primer paso para eliminar los subsidios es tener un inventario claro. La OCDE estima que Colombia tiene 13 subsidios, pero Transforma ya ha identificado 30, incluyendo exenciones tributarias y subsidios directos. Por ejemplo, el subsidio a la tarifa de energía eléctrica cubre a los estratos más bajos, pero parte de la generación es con carbón y gas, y no se sabe cuánto de ese subsidio financia combustibles fósiles. Otro caso es el consumo de gas, exento de IVA sin distinción de ingresos.

Vélez señala que tener un inventario claro de los subsidios es una necesidad de política pública. La pregunta no es si hacerlo, sino cómo hacerlo sin profundizar desigualdades. Osorio añade que es crucial discutir cómo redirigir la financiación pública hacia energías renovables y fortalecer sectores económicos para reducir el impacto de la salida de los combustibles fósiles. Hay una gran expectativa de que lo que surja de Santa Marta sirva como insumo para la hoja de ruta de la transición.