Proyecciones económicas se endurecen: tasa de interés e inflación al alza
La proyección de la tasa de interés del Banco de la República continúa escalando según los analistas, marcando un ajuste significativo en las expectativas del mercado. En marzo, el Banco mantuvo la tasa en 11,25% tras un incremento de 100 puntos básicos, pero un mes después, ese nivel ya no se percibe como techo. De acuerdo con la más reciente encuesta de Fedesarrollo, para abril se proyecta un aumento a 11,75%, y para julio se anticipa alcanzar el 12%, manteniéndose en ese nivel hasta diciembre.
Este ajuste representa un cambio notable respecto a las previsiones del mes pasado, cuando se esperaba cerrar el año en 11,75%. La nueva encuesta empuja las expectativas un escalón más arriba, reflejando un endurecimiento en la política monetaria.
Impacto en el crecimiento económico y la inflación
El ajuste en las tasas comienza a filtrarse al resto del tablero económico. Según Fedesarrollo, el crecimiento esperado para 2026 se redujo a 2,4%, desde un 2,5% en marzo, continuando una tendencia a la baja que inició desde 2,8% en meses previos. Aunque la tendencia es corta, es clara: cada corte mensual ha ido limando una décima del crecimiento proyectado.
Para 2027, el recorte es más tajante, pasando de 2,6% en marzo a 2,3% en abril. Las cifras del arranque de año también se mueven hacia abajo: el primer trimestre de este año se ubica en 2,4%, frente a un 2,5% anterior, mientras que el segundo trimestre se sostiene en 2,6%, pero sin impulso adicional.
En el frente de la inflación, el deterioro es aún más evidente. En marzo, el dato real fue 5,56%, superando las expectativas de los analistas que estaban en 5,46%. Para abril, la expectativa sube a 5,63%, y el cierre de año se recalibra de 6,24% en marzo a 6,40% en abril. "Los analistas también prevén que en diciembre de 2026 la inflación cierre en 6,40% (...), por lo que las expectativas del mercado se mantienen por fuera del rango meta del Banco de la República (2% - 4%)", destacando una brecha persistente con los objetivos de estabilidad.
Cambios en variables clave: petróleo, tasa de cambio y deuda pública
El petróleo ha jugado un papel crucial en este desorden económico. En marzo, el Brent cerró en USD 118,4, con un salto mensual del 63,3%, quedando USD 20 por encima de las proyecciones de los analistas. Este movimiento rompió las expectativas, ya que en marzo se esperaba un cierre cercano a USD 98. Ahora, los ajustes para abril apuntan a una mediana de USD 93,4, pero el daño en las expectativas ya está hecho. Para diciembre, el precio esperado sube de USD 75 a 80.
La tasa de cambio muestra un comportamiento distinto. El peso se apreció en marzo, cerrando en COP 3.670, por debajo de lo anticipado por el mercado (COP 3.730). Para abril, la mediana baja a COP 3.630, y para diciembre se corrige de COP 3.800 a 3.733, indicando cierta estabilización.
En deuda pública, el mercado se acomoda al nuevo nivel de tasas. Para los TES 2032, la mayor parte de los analistas se concentra entre 13% y 14%, mientras que hace un mes el bloque dominante estaba por encima de 14%. La distribución baja, no porque el panorama mejore, sino porque se estabiliza en un nivel alto. En los TES 2042 ocurre algo similar, con la mayor concentración ahora entre 12,5% y 13%, frente a un rango alto con más peso en marzo.
Contraste con el año anterior: un cambio de rumbo evidente
El contraste con abril de 2025 es más duro de lo que sugiere el movimiento mensual. Hace un año, la tasa de intervención estaba en 9,50% y el mercado esperaba recortes hacia 8,00%. Hoy, se sitúa en 11,25% con proyecciones que apuntan a nuevas subidas en los próximos meses.
El crecimiento esperado para 2026 también se ajustó: en abril del año pasado se proyectaba en 2,9%, mientras que ahora se ubica en 2,4%, tras varios recortes consecutivos. La inflación siguió el mismo camino: las expectativas a un año estaban por debajo del 4%, pero en la última medición se acercan al 6%, lejos del rango objetivo del Banco de la República, que ronda el 3-4%.
Este escenario subraya un endurecimiento en las condiciones económicas, con implicaciones significativas para la política monetaria y el desempeño futuro de la economía colombiana.



