Dólar en Colombia: incertidumbre internacional marca su comportamiento
El dólar en Colombia inició la jornada del martes 7 de abril con un panorama dominado por la incertidumbre internacional, donde las tensiones geopolíticas en Medio Oriente se perfilan como el principal factor determinante para el comportamiento de la divisa estadounidense. Según el más reciente balance del mercado cambiario elaborado por Investigaciones Bancolombia, la cotización cerró en $3.685,48, registrando un repunte frente a la jornada anterior y manteniendo señales de volatilidad que persistirán en el corto plazo.
Factores geopolíticos: el peso de Medio Oriente
El contexto internacional continúa siendo el principal determinante del comportamiento del dólar en Colombia. La creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, sumada a la incertidumbre sobre la situación en el estratégico Estrecho de Ormuz, ha elevado significativamente la percepción de riesgo en los mercados globales. Las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con desatar "un infierno" sobre Teherán si no se alcanzaban acuerdos, incrementaron la volatilidad en los mercados energéticos y cambiarios.
Aunque algunos buques lograron atravesar el Estrecho de Ormuz, interpretándose como una señal positiva, el nivel de incertidumbre sigue siendo elevado. Este entorno mantiene a los inversionistas en una posición de extrema cautela, lo que se traduce en movimientos más bruscos en el tipo de cambio y una mayor sensibilidad a cualquier noticia proveniente del frente geopolítico.
Política monetaria internacional: presión sobre monedas emergentes
La política monetaria internacional también continúa siendo un factor clave en la dinámica cambiaria. El mercado anticipa que la Reserva Federal actuará con cautela frente a los riesgos de inflación y empleo en Estados Unidos, lo que ha generado expectativas de que no se producirán recortes de tasas de interés durante el resto del año.
Esta perspectiva fortalece al dólar a nivel global y genera presión significativa sobre monedas emergentes como el peso colombiano. La combinación de tasas altas en economías desarrolladas y un entorno de incertidumbre global limita el margen de apreciación de las divisas de la región, al tiempo que incentiva la demanda por activos considerados más seguros, como el dólar estadounidense.
El comportamiento de otros indicadores también refleja esta tendencia, especialmente desde que el índice dólar (DXY) mostró avances, mientras que los rendimientos de los bonos se mantienen en niveles elevados, reforzando el atractivo relativo de la moneda estadounidense frente a otras divisas.
Volatilidad y proyecciones para el peso colombiano
En este contexto, la perspectiva para el peso colombiano se mantiene alineada con un comportamiento lateral, pero con alta volatilidad. El informe proyecta que el tipo de cambio podría ubicarse en niveles cercanos a los $3.720 durante el segundo trimestre del año, lo que sugiere un rango amplio de movimientos en el corto plazo.
Desde el análisis técnico, el mercado identifica niveles clave que podrían marcar la jornada:
- El soporte se ubica en $3.620
- La resistencia se encuentra en $3.725
Estos niveles definen el rango dentro del cual podría oscilar el dólar en las próximas sesiones, mientras que los indicadores técnicos refuerzan la idea de un mercado sin una tendencia definida.
Factores locales que inciden en la percepción de riesgo
A nivel nacional, diversos elementos también inciden en la percepción de riesgo sobre el peso colombiano:
- La incertidumbre fiscal y las emisiones de deuda del Gobierno
- El entorno político interno
- La combinación de factores externos e internos
Estos elementos se suman a los factores externos y configuran un escenario complejo en el que la divisa colombiana seguirá respondiendo a múltiples variables de forma simultánea. Sin una tendencia clara, el dólar se mueve actualmente en función de los eventos internacionales y las expectativas de política monetaria, mientras el peso colombiano permanece expuesto a presiones tanto externas como internas en un entorno que exige máxima cautela por parte de los inversionistas.



