Alerta de Asobancaria: Sospechan de un 'cartel de la insolvencia' en Colombia
Asobancaria alerta sobre posible 'cartel de la insolvencia' en Colombia

Alerta de Asobancaria: Sospechan de un 'cartel de la insolvencia' en Colombia

No es un juez, ni un fiscal, ni un investigador judicial. Pero cuando el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, utiliza el término 'cartel de la insolvencia', el país debería detenerse a escuchar con atención. Esta no es una expresión técnica, sino una señal de alerta que apunta a la posibilidad de que existan patrones organizados detrás de múltiples casos de insolvencia en Colombia.

Una advertencia que trasciende lo financiero

Lo que plantea Malagón no se limita al aumento natural de personas que no pueden pagar sus deudas, un reflejo de la situación económica actual. Su alerta va más allá: sugiere que el sistema de insolvencia podría estar siendo utilizado, presuntamente, como una estrategia deliberada para evadir obligaciones financieras.

Según sus declaraciones, existirían estructuras que asesoran a personas para ingresar en procesos de insolvencia con una lógica distinta a la contemplada por la ley. No para reorganizarse financieramente, no para cumplir con sus compromisos, sino para salir del sistema con menos obligaciones o, en algunos casos, sin ninguna.

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La línea entre protección y abuso del sistema

Esta alerta es particularmente delicada porque toca el corazón de una herramienta diseñada para proteger. La insolvencia, bajo la Ley 1116 de 2006, nació como un mecanismo para salvar empresas y dar segundas oportunidades a personas en dificultades financieras, no para convertir la deuda en una estrategia de salida conveniente.

Si lo sugerido por Malagón tiene algún grado de realidad, el problema no es solo financiero. Se convierte en un asunto ético, institucional y estructural que compromete la integridad del sistema económico colombiano.

El equilibrio necesario en tiempos difíciles

Es crucial mantener el equilibrio en esta discusión. Colombia atraviesa un momento económico complejo donde miles de personas recurren legítimamente a la insolvencia para reorganizar su vida financiera. No todo el que entra en ese proceso está abusando del sistema.

Sin embargo, Malagón habla de redes, de asesorías especializadas y de patrones repetidos que, según su perspectiva, ya no serían marginales. Al hacerlo, pone presión no solo sobre los deudores, sino también sobre todos los actores del sistema: abogados, centros de conciliación y operadores judiciales.

El riesgo de nombrar y el peligro de ignorar

Nombrar un 'cartel' sin investigaciones concluidas puede generar ruido, sospechas y tensión en un sistema que ya es frágil por naturaleza. Pero ignorar esta advertencia sería aún más grave. Porque si la insolvencia se convierte en un atajo sistemático, deja de ser una solución para convertirse en parte del problema.

Cuando esto ocurre, el sistema deja de proteger a quienes realmente lo necesitan y empieza a romperse desde dentro. La alerta de Asobancaria abre un debate necesario sobre los límites entre el derecho a una segunda oportunidad y el abuso de los mecanismos de protección financiera.

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