Las alertas en el sistema energético colombiano se han intensificado ante el incremento en las probabilidades de un fenómeno de El Niño de alta intensidad durante los próximos meses. Este escenario podría afectar el abastecimiento de energía y elevar el riesgo de racionamientos si no se adoptan medidas preventivas.
Probabilidades en aumento
Las autoridades ambientales elevaron recientemente las probabilidades del fenómeno climático de un 62 % a un 82 % para el trimestre mayo-junio-julio, mientras que las proyecciones para finales de año alcanzan hasta un 96 %, según reportes del sector energético. La preocupación crece debido a que el sistema eléctrico colombiano depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, cuya operación está directamente relacionada con los niveles de agua en los embalses.
Advertencia de XM y gremios
XM, operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN), advirtió en uno de sus más recientes informes que el principal efecto del fenómeno de El Niño será la reducción de lluvias y, en consecuencia, la disminución de los aportes hídricos a los embalses del país. El análisis técnico proyecta posibles escenarios de déficit hidrológico durante el segundo semestre de 2026, situación que obligaría a incrementar el uso de generación térmica para evitar afectaciones en el suministro eléctrico nacional. En otras palabras, las plantas térmicas que funcionan con combustibles como gas, carbón y líquidos volverían a convertirse en el principal respaldo del sistema energético colombiano en caso de una caída prolongada de los niveles de agua.
Durante el último fenómeno de El Niño, las plantas térmicas llegaron a cubrir hasta el 58 % de la demanda energética del país, según cifras de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg).
Presiones adicionales sobre el sistema
El panorama preocupa además porque el sistema enfrenta actualmente una presión adicional: el retraso en nuevos proyectos de generación y el crecimiento sostenido de la demanda de energía, especialmente en regiones afectadas por las altas temperaturas. La Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía Eléctrica (Asocodis) envió recientemente un documento al Gobierno nacional alertando sobre la necesidad de garantizar inventarios suficientes de combustibles y asegurar la logística necesaria para que las térmicas puedan operar sin restricciones en caso de emergencia energética.
Expertos del sector consideran que el riesgo no radica únicamente en la llegada de El Niño, sino en la capacidad de respuesta institucional frente a un escenario de estrés energético prolongado. En la región Caribe, donde las altas temperaturas ya comenzaron a impactar el consumo eléctrico, empresas distribuidoras reportan aumentos significativos en la demanda de energía debido al uso intensivo de ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración.
Impacto en la región Caribe
La empresa Afinia informó que el consumo energético aumentó un 7,9 % frente a febrero de 2025 y que abril registró los niveles de demanda más altos del año en departamentos como Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y el sur del Magdalena. Según la compañía, el incremento está directamente relacionado con las olas de calor que afectan al Caribe colombiano y la necesidad de refrigeración en hogares y establecimientos comerciales.
Varias empresas del sector ya adelantan revisiones técnicas y planes de contingencia para enfrentar posibles escenarios de alta demanda durante el segundo semestre del año. Como parte de las acciones preventivas, la Superintendencia de Servicios Públicos inició visitas de inspección a plantas de generación térmica e hidroeléctrica para verificar condiciones de operación, mantenimiento y disponibilidad de combustibles. Una de las inspecciones recientes se realizó en Termocartagena, donde las autoridades revisaron el estado de equipos, capacidad operativa y esquemas de abastecimiento energético.
El superintendente de Servicios Públicos, Felipe Durán Carrón, aseguró que las revisiones buscan confirmar que todas las plantas estén preparadas para responder ante posibles contingencias derivadas de El Niño. Mientras avanzan las proyecciones climáticas, expertos insisten en que el país enfrenta un momento clave para anticiparse a un fenómeno que históricamente ha generado presión sobre el sistema eléctrico, aumento en tarifas y riesgos de racionamiento en distintas regiones.



