Las alertas climáticas comienzan a tomar forma en Colombia de cara al segundo semestre de 2026. De acuerdo con reportes del Ideam y centros internacionales de monitoreo, el Fenómeno de El Niño tendrá su mayor impacto en septiembre, consolidando un periodo de sequía que podría extenderse hasta comienzos de 2027.
Sequía prolongada y riesgo hídrico
El punto de preocupación radica en que, cuando el fenómeno alcance su madurez, el país ya acumularía aproximadamente cinco meses consecutivos con lluvias por debajo de los niveles habituales, lo que compromete las reservas de agua. Los pronósticos climáticos establecen una progresión clara: entre mayo y julio de 2026, existe un 61 % de probabilidad de que se desarrollen las condiciones iniciales del fenómeno. Hacia septiembre, esa probabilidad aumenta al 90 %, momento en el que El Niño se consolidaría oficialmente y sería perceptible en todo el territorio nacional.
El periodo de mayor intensidad está proyectado entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, con una fuerza que podría oscilar entre moderada y fuerte, coincidiendo con la temporada seca habitual de fin de año.
Impacto en la economía de los hogares
El escenario no solo plantea desafíos ambientales. También anticipa efectos directos en la economía de los hogares. Expertos advierten que la inflación podría verse presionada al alza, especialmente por el aumento en los costos de los servicios públicos. En particular, la energía eléctrica podría registrar incrementos relevantes, dado que su generación depende en gran medida del nivel de los embalses, que podrían verse afectados por la reducción de lluvias.
Ante este panorama, las autoridades han empezado a recomendar medidas de ahorro de agua y uso eficiente de la energía tanto en hogares como en sectores productivos. Las acciones preventivas durante el periodo de transición, entre mayo y agosto, serán determinantes para reducir el impacto del déficit hídrico que se proyecta.
Planes de contingencia y prevención
En paralelo, el Gobierno y organismos de atención de emergencias trabajan en planes de contingencia para enfrentar riesgos asociados como incendios forestales y posibles desabastecimientos de agua en regiones vulnerables. Las autoridades insisten en que la prevención será clave frente a la variabilidad climática que se intensificará en los próximos meses, marcando un cierre de año desafiante para el país.



