Colombia podría depender de importaciones para el 56% de su demanda de gas hacia 2029
Colombia podría importar 56% de su gas hacia 2029

Colombia enfrenta presión energética por dependencia hídrica y costos del gas

La confirmación de un fenómeno de El Niño de alta intensidad por parte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha activado alertas en el sistema energético colombiano. Este anuncio llega en un contexto donde los niveles de los embalses rondan el 60% y la matriz eléctrica mantiene una fuerte dependencia de las lluvias, según análisis de Bia Energy.

Vulnerabilidad del sistema hidroeléctrico

Según datos del operador del mercado XM, cerca del 65% de la generación de energía en Colombia proviene de fuentes hídricas, lo que incrementa significativamente la exposición a escenarios de sequía prolongada. En episodios recientes asociados a este fenómeno climático, los niveles de los embalses han descendido por debajo del 30%, de acuerdo con la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME).

Durante el fenómeno de El Niño registrado en 2024, la reducción en los aportes hídricos obligó a una mayor utilización de plantas termoeléctricas, que llegaron a cubrir cerca de la mitad de la demanda nacional. En ese periodo crítico, el precio de la energía en bolsa registró incrementos superiores al 200%, trasladando presiones considerables a distintos sectores de la economía colombiana.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Presión sobre costos energéticos y dependencia de importaciones

El contexto actual presenta condiciones más exigentes frente a episodios anteriores. Las importaciones de gas natural, utilizadas como respaldo para la generación térmica, aumentaron un 166% en 2024, mientras que la producción nacional registró una caída preocupante del 9%.

A esta situación compleja se suma una diferencia significativa en los costos del combustible. El gas importado se ubica entre 15 y 16 dólares por millón de BTU, frente a un promedio cercano a los 6 dólares para el gas de producción local. Este diferencial de precios ya ha tenido impacto directo en las tarifas para los usuarios finales.

En Bogotá, los precios del gas aumentaron un 36% durante 2025, mientras que en Medellín el incremento fue del 22%. Proyecciones del sector energético indican que, en ausencia de nuevos desarrollos de producción nacional, Colombia podría depender de importaciones para el 56% de su demanda total de gas hacia 2029.

Estrategias empresariales ante la volatilidad energética

En este entorno de incertidumbre, las empresas con altos consumos de energía enfrentan decisiones operativas y financieras críticas en un periodo previo a la intensificación del fenómeno climático. Aquellas con consumos superiores a 55.000 kWh mensuales pueden acceder al mercado no regulado, donde es posible negociar contratos de suministro a mediano y largo plazo.

Estos contratos especializados permiten fijar condiciones tarifarias o establecer esquemas indexados, reduciendo significativamente la exposición a la volatilidad del mercado spot. Durante el fenómeno de 2024, compañías que contaban con este tipo de acuerdos registraron costos hasta tres veces menores frente a aquellas que dependían exclusivamente del precio de bolsa.

El contexto desafiante también ha impulsado la diversificación de fuentes de suministro, con la incorporación creciente de contratos provenientes de proyectos de energía solar y eólica, que no dependen del régimen hídrico. A esto se suma la implementación de estrategias avanzadas de gestión del consumo, como el traslado de cargas a horarios con menores costos y la adopción de medidas de eficiencia energética.

Llamados urgentes del sector energético

Desde el sector empresarial se han emitido advertencias contundentes sobre la necesidad de anticiparse a los efectos del fenómeno de El Niño. "Las empresas colombianas no pueden darse el lujo de llegar a otro fenómeno de El Niño sin información, sin contratos de largo plazo y sin una estrategia clara de gestión energética", señaló Sebastián Ruales, CEO de Bia Energy.

El ejecutivo agregó que "La señal está sobre la mesa. La pregunta es ¿quién actúa antes de que los embalses bajen?. La energía es el insumo de todos los insumos. Gestionarla sin datos es como dirigir una empresa sin estados financieros".

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El planteamiento se da en un contexto en el que la variabilidad climática ha incrementado su frecuencia, generando desafíos recurrentes para el sistema energético nacional. La necesidad de adaptación se ha trasladado desde la planeación del sistema hacia la gestión empresarial del consumo, con Bia Energy señalando que el acceso a información en tiempo real y la estructuración de estrategias de abastecimiento permiten anticipar escenarios de estrés en el sistema.

La combinación de menores niveles de embalses, mayor uso de generación térmica y encarecimiento del gas configura un escenario de presión sostenida sobre los costos energéticos. Este comportamiento tiene efectos en cadena sobre la inflación, afectando sectores estratégicos como alimentos, transporte, manufactura y servicios, según el análisis detallado de Bia Energy.