En 2025, el departamento de Bolívar alcanzó la cifra más alta de empresas en su historia, pasando de 44.671 en 2024 a 47.965, lo que representa un crecimiento del 7,4%. Este incremento refleja el dinamismo económico de la región y la capacidad de miles de bolivarenses para emprender, invertir y generar oportunidades.
Un crecimiento que invita a la reflexión
Las cifras son positivas. Solo el norte de Bolívar concentra hoy más de 40 mil empresas activas y completa una década de crecimiento sostenido. Sin embargo, estos números también obligan a hacer una reflexión más profunda: crecer no siempre significa consolidarse.
Hoy, el 90% del tejido empresarial está conformado por microempresas y más de la mitad corresponde a personas naturales. Muchos de estos negocios dependen del comercio, el turismo y los servicios, sectores altamente sensibles a las coyunturas económicas. Generan movimiento y empleo, pero enfrentan enormes dificultades para sostenerse y crecer.
Realidad del censo empresarial
Las cifras del censo empresarial evidencian esa realidad. A corte del 13 de mayo de 2026, se han censado 57.488 unidades económicas en la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Cartagena, incluyendo municipios como Calamar, El Carmen de Bolívar, María La Baja, Santa Rosa, Turbaco y Cartagena.
Solo en Cartagena ya se han identificado 43.534 unidades económicas, alcanzando un avance del 95,1% del operativo censal. Aunque actualmente existen 40.563 empresarios activos registrados, al incorporar los establecimientos informales identificados, el universo empresarial supera los 71 mil establecimientos. La cifra revela un desafío enorme: gran parte de la actividad económica sigue operando en la informalidad. Más de 28 mil establecimientos censados en Cartagena declararon no tener RUT, es decir, cerca de dos de cada tres negocios funcionan sin formalización básica.
Informalidad: barrera para el crecimiento
La informalidad no es solo un problema administrativo. Es una barrera para el crecimiento. Muchos negocios siguen dependiendo de mecanismos informales de financiación, como los préstamos ‘gota a gota’, lo que limita aún más su sostenibilidad.
A esto se suma un desafío clave: muchos empresarios aún desconocen cómo formalizarse y acceder a las rutas de acompañamiento y financiación disponibles. Esta realidad se concentra especialmente en zonas como Bazurto, Barrio Chino, El Pozón y Nelson Mandela, donde fortalecer la inclusión financiera y el desarrollo empresarial será fundamental para convertir más microempresas en negocios sostenibles y generadores de empleo.
El verdadero desafío: de la cantidad a la calidad
Por eso, el reto de Cartagena y Bolívar no es únicamente tener más empresas. El verdadero desafío es lograr que más negocios den el salto hacia la formalidad, accedan a financiación, aumenten su productividad y construyan capacidades para sostenerse en el tiempo.
Porque el desarrollo económico no se mide solo por cuántos emprenden, sino por cuántos logran consolidarse y generar oportunidades reales de progreso para la región.



