Caída del desempleo en enero genera alerta por fragilidad persistente en el mercado laboral colombiano
Desempleo baja en enero pero preocupa fragilidad del mercado laboral

Caída del desempleo en enero genera alerta por fragilidad persistente en el mercado laboral colombiano

La tasa de desempleo en Colombia inició 2026 con una aparente señal positiva que, sin embargo, ha dejado más interrogantes que certezas entre analistas y gremios económicos. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el indicador se ubicó en 10,9% durante enero, representando una reducción frente al 11,6% registrado en el mismo mes del año anterior y marcando el nivel más bajo para este período desde 2001.

Detrás de las cifras: señales preocupantes

El resultado estuvo acompañado por cambios relevantes en la dinámica de participación laboral que han generado preocupación entre los expertos. La Tasa Global de Participación se redujo hasta 63,6%, mientras que la Tasa de Ocupación se mantuvo estable en 56,7%. Esta combinación explica una parte importante de la caída del desempleo, pues refleja que menos personas estuvieron activamente buscando trabajo durante el periodo analizado.

En términos absolutos, más de 410.000 colombianos pasaron a la condición de inactivos, lo que representa una señal alarmante sobre la salud real del mercado laboral. Carolina Monzón, gerente de Investigaciones Económicas de Itaú Colombia, explicó que el resultado se dio en medio de un mercado que había mostrado solidez durante 2025, aunque comienzan a aparecer señales de cambio significativas.

Desaceleración en la creación de empleo

Aunque se crearon 324.000 nuevos puestos de trabajo frente a enero de 2025, el crecimiento del empleo fue de apenas 1,4%, muy inferior al 4% registrado doce meses atrás. Mariana Quinche, economista de BBVA Research, señaló que "la principal explicación de esta reducción fue la disminución de la Tasa Global de Participación", mientras que la ocupación prácticamente no mostró cambios significativos.

El análisis también destaca que el repunte secuencial del desempleo urbano podría anticipar un enfriamiento en la contratación. Desde la perspectiva de Itaú Colombia, este comportamiento sería un indicio adelantado de desaceleración económica, especialmente si se mantiene la moderación en la creación de empleo formal.

Composición preocupante del empleo creado

Uno de los elementos que generó mayor preocupación fue la calidad del empleo generado durante este período. El crecimiento estuvo concentrado principalmente en el trabajo no asalariado, especialmente en trabajadores por cuenta propia y empleadores. Según los analistas, el empleo no asalariado creció 2,2%, frente a apenas 0,6% del asalariado.

Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), advirtió que esta composición del empleo plantea interrogantes sobre su sostenibilidad: "Estos resultados sugieren la proliferación de micronegocios donde no son claras sus características ni su sostenibilidad hacia futuro". Además, cuestionó si parte del crecimiento laboral podría estar vinculado al gasto público mediante órdenes de prestación de servicios previas a restricciones electorales.

Informalidad persistente y desafíos estructurales

Desde el sector empresarial también se llamó la atención sobre la persistencia de desafíos estructurales. Aunque la informalidad se redujo levemente, continúa alrededor del 55%, lo que limita la capacidad del mercado laboral para generar protección social y aportes al sistema productivo.

María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, aseguró que la cifra debe analizarse con cautela: "Bajó el desempleo, pero si más gente deja de buscar y la informalidad sigue alta, es como celebrar que baja la fiebre porque se dañó el termómetro". Resaltó que el indicador aún permanece en niveles de dos dígitos y refleja retos estructurales persistentes.

Impacto del salario mínimo y comportamiento sectorial

Carolina Monzón destacó que el aumento del salario mínimo podría modificar la trayectoria del empleo en los próximos meses, advirtiendo que "el significativo aumento del salario mínimo elevará la tasa promedio de desempleo hasta 10,2% en 2026".

El comportamiento sectorial también dejó señales mixtas. Mientras actividades como administración pública, educación y salud, actividades profesionales e industria impulsaron la generación de empleo, sectores clave para el consumo interno como comercio y alojamiento y servicios de comida registraron pérdidas importantes. Quinche indicó que este desempeño podría estar relacionado con el impacto del salario mínimo, dado que se trata de actividades intensivas en mano de obra.

Panorama general: estabilidad con vulnerabilidad

Con todos estos elementos, queda claro que el mercado laboral colombiano mantiene cierta estabilidad, pero enfrenta señales tempranas de fragilidad. La desaceleración en la creación de empleo, el peso creciente del trabajo no asalariado y la menor participación laboral configuran un panorama en el que la mejora del desempleo no necesariamente implica una recuperación estructural.

Se trata más bien de un equilibrio aún vulnerable frente a los desafíos económicos que marcarán el resto del año 2026. Los expertos coinciden en que, aunque las cifras muestran una reducción del desempleo, la realidad subyacente del mercado laboral colombiano presenta múltiples desafíos que requieren atención inmediata y políticas específicas para garantizar una recuperación sostenible y equitativa.