Nueva alza del salario mínimo generaría presión sobre ingresos y costos laborales
La polémica crece ante la amenaza del presidente Gustavo Petro de volver a subir el salario mínimo si el Banco de la República continúa incrementando las tasas de interés. Esta advertencia, realizada durante el consejo de ministros del pasado martes, configura un escenario adverso para la actividad productiva con tipos de interés altos y aranceles por parte de Ecuador.
"Están matando a la economía, deteniéndola para fines electorales en la Junta Directiva del Banco de la República", afirmó Petro en su discurso, generando reacciones inmediatas desde diversos sectores económicos e institucionales.
Preocupación gremial y advertencias institucionales
Para Natalia Gutiérrez, presidente del Consejo Gremial y de Acolgen, esta advertencia del mandatario es profundamente preocupante. "El presidente de la República, como jefe de Estado, jefe de Gobierno y suprema autoridad administrativa, tiene deberes claros: cumplir y hacer cumplir la Constitución y la ley, respetar la separación de poderes y garantizar el adecuado funcionamiento de las instituciones", comentó la dirigente gremial.
Gutiérrez destacó que en un Estado de Derecho, la política monetaria y salarial tienen finalidades distintas. "Los incrementos de salarios no deben usarse como mecanismo de presión para forzar medidas que buscan atacar fenómenos inflacionarios", añadió, señalando que los aumentos salariales sólo benefician a los trabajadores si su poder adquisitivo se preserva.
Actualmente, el salario mínimo se rige por el Artículo 56 de la Constitución y la Ley 278 de 1996, cuya fijación exige concertación y decisión motivada con base en criterios técnicos específicos:
- Productividad del país
- Inflación proyectada
- Situación del empleo
Impacto económico contradictorio según expertos académicos
Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá, señaló que la nueva propuesta de subir el mínimo tendría un impacto alto y contradictorio en términos macroeconómicos.
"Si el Banco de la República sube tasas, lo hace para enfriar la demanda, contener expectativas y evitar que la inflación se desancle. Si, en paralelo, el Gobierno responde con un alza adicional del salario mínimo, el efecto sería el contrario", explicó la experta.
Entre los efectos específicos que mencionó la decana se encuentran:
- Más presión sobre el ingreso disponible de una parte de los hogares
- Aumento de costos laborales para las empresas
- Impacto en los parafiscales de los trabajadores
- Presión adicional sobre precios en un contexto inflacionario
En un contexto donde la inflación anual alcanza el 5,56% y con una tasa de política monetaria de 11,25%, una nueva subida del mínimo podría traducirse en menor margen para bajar tasas posteriormente y un deterioro adicional en la contratación formal, especialmente en comercio, servicios y microempresas.
Suspensión del decreto en el Consejo de Estado
El pasado 14 de abril de 2026, el Consejo de Estado anunció que dejó en firme la decisión de mantener suspendido el decreto con el que el Gobierno Petro fijó el incremento del salario mínimo para este año en un 23,7%. Sin embargo, el alto tribunal mantuvo la orden de expedir un aumento transitorio.
La mesa directiva negó un recurso de reposición que buscaba tumbar esa medida por completo, al concluir que sí tenía competencia para imponer decisiones provisionales. Según expertos, el riesgo jurídico actual no es tanto que el salario quede "más alto" por decisión del juez, sino que se abra un nuevo pulso institucional sobre cómo debe calcularse y sustentarse.
"Si tumba el decreto, lo más esperable no es que el Consejo de Estado fije un monto superior, sino que obligue a rehacer el acto conforme a las reglas jurídicas", explicó una experta en economía consultada para este análisis.
Efectos contradictorios en la economía nacional
El aumento del salario mínimo presenta efectos duales y contradictorios para la economía colombiana. Por un lado, mejora el ingreso de los trabajadores que sí están cubiertos por el salario mínimo y puede sostener el consumo en rubros básicos como alimentos, transporte y servicios.
Por otro lado, también encarece la contratación formal, generando uno de los puntos más delicados del debate actual. La coordinación macroeconómica se ve comprometida cuando el mercado percibe que el salario mínimo podría moverse como respuesta política a las decisiones del emisor monetario.
Esta situación pesa sobre expectativas de inflación, tasas de crédito y confianza empresarial, justo cuando el país aún intenta consolidar la desaceleración de los precios y mantener la estabilidad económica en un contexto internacional complejo.



