Contralor emite Control de Advertencia por riesgo en deuda pública y déficit fiscal
Contralor advierte sobre riesgo en deuda pública y déficit fiscal

Contralor General emite alerta sobre manejo de deuda pública colombiana

El Contralor General de la República ha realizado un pronunciamiento contundente sobre la situación crítica de las finanzas públicas en Colombia, culminando con un Control de Advertencia dirigido al Ministerio de Hacienda. Esta advertencia señala los riesgos inminentes para el patrimonio estatal derivados del actual manejo de la deuda pública, un tema que preocupa profundamente a las autoridades económicas.

Diagnóstico fiscal: déficit alarmante y crecimiento desbalanceado

El diagnóstico de la situación fiscal colombiana es claro y preocupante: se registra un lento crecimiento del recaudo tributario combinado con un acelerado incremento del gasto público. Esta combinación ha llevado a un elevado déficit fiscal que alcanza los $118 billones, equivalente al 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Estos niveles son similares a los registrados inmediatamente después de la pandemia, lo que evidencia una recuperación fiscal más lenta de lo esperado.

Durante el foro realizado para presentar este pronunciamiento, el Ministerio de Hacienda respondió con una visión menos pesimista, señalando que existe un problema estructural de inflexibilidad del gasto público, donde aproximadamente el 93% del gasto ya se encuentra comprometido. Este patrón, según Hacienda, viene desarrollándose desde hace muchos años y a través de varios gobiernos. Sin embargo, analistas independientes señalan que la situación actual ha empeorado bajo la administración presente.

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Advertencia específica sobre sostenibilidad de la deuda

La advertencia del Contralor se centra específicamente en la sostenibilidad de la deuda pública, la cual aumentó en $176 billones durante el año pasado. Este crecimiento se ve amenazado por tres factores principales:

  • Un déficit primario persistente
  • Un contexto de altas tasas de interés reales
  • Una modesta tasa de crecimiento real de la economía

A estos factores se suma la subida de los intereses de los Títulos de Tesorería (TES), que no es atribuible al Banco de la República, y la concentración de sus vencimientos. Esta situación genera un mayor gasto por servicio de la deuda y obliga a disminuir otros gastos públicos prioritarios.

Riesgo adicional: acceso a financiamiento

Existe otro riesgo significativo en el manejo de la deuda que podría tener consecuencias aún más graves: el riesgo de no poder conseguir los préstamos necesarios para cubrir el déficit fiscal y mantener la liquidez para pagar los gastos del Estado.

Según el Plan Financiero del Ministerio de Hacienda, este año la Nación requiere obtener créditos por $128 billones: $102 billones para financiar el déficit y el resto para amortizaciones. Se espera que estos recursos provengan de $43 billones en créditos externos y $85 billones del mercado doméstico. Sin embargo, la Comisión Asesora de la Regla Fiscal (Carf) opina que el déficit está subestimado y podría ser $32 billones mayor, lo que elevaría las necesidades de financiamiento hasta los $160 billones.

Escenario de crisis potencial y medidas preventivas

En circunstancias normales, sería posible conseguir tal cantidad de créditos, aunque pagando tasas más elevadas, como sucedió el año pasado. El riesgo enorme que enfrenta Colombia es que se desate una crisis financiera mundial, se cierren los mercados de capitales internacionales y los inversionistas extranjeros -que actualmente poseen más del 25% de los TES en circulación- decidan venderlos, comprar dólares y retirar sus capitales del país.

Si este escenario se materializara, se cortaría el flujo de financiamiento, no se conseguirían créditos a ningún precio y Colombia enfrentaría una profunda recesión similar a la experimentada en 1999.

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Las autoridades económicas deben prepararse para que, en caso de que llegue la crisis, el país no sea tomado por sorpresa. Un aspecto fundamental es recuperar la confianza de los mercados, para lo cual es necesario dar señales claras de compromiso con la reducción del déficit y de respeto a la autonomía del Banco de la República. Paralelamente, es crucial preparar los mecanismos de respaldo disponibles a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La discusión sobre los responsables de las dificultades fiscales puede ser relevante para las próximas campañas electorales, pero lo verdaderamente importante en este momento es definir un plan de acción concreto que permita al próximo gobierno, cualquiera que sea, enfrentar este problema estructural de manera efectiva y sostenible.