Mujer en Inglaterra descubre que es la 'persona más rica del mundo' por error en tarjeta de regalo
Lo que comenzó como un simple obsequio navideño terminó convirtiendo a Sophie Downing en la "persona más rica del mundo", aunque solo temporalmente. La residente de Nottingham, Inglaterra, recibió una tarjeta de regalo de una cadena de cafeterías que, debido a un error técnico, mostraba un saldo astronómico de 63 cuatrillones de libras esterlinas.
El descubrimiento inesperado
Según informó el Nottingham Post, el hallazgo se produjo el pasado 12 de febrero cuando Downing intentó pagar un matcha latte en uno de los establecimientos. El cajero, visiblemente confundido, verificó la información en múltiples ocasiones antes de confirmar que el saldo de la tarjeta era descomunal.
"Me pareció muy gracioso. Nunca había visto algo así", expresó la joven en entrevista con el medio local. La situación se confirmó durante una segunda visita, cuando el personal comprobó que el saldo permanecía igual.
La explicación del error técnico
Un portavoz de la cadena de cafeterías explicó posteriormente a la BBC que el incidente ocurrió porque el número de identificación de la tarjeta fue ingresado accidentalmente en la casilla de "valor", lo que provocó que el sistema generara automáticamente la cifra astronómica.
A pesar del recibo que mostraba los 63 cuatrillones de libras, a Downing solo se le descontó el valor real de su compra. La empresa corrigió el error y restauró el saldo original de la tarjeta, aunque permitió que la mujer conservara el tique como recuerdo de la anécdota.
Superando a los magnates mundiales
La cifra registrada en la tarjeta habría puesto temporalmente a Sophie Downing por encima de reconocidos magnates como Elon Musk y Bill Gates en términos de riqueza teórica. La mujer bromeó durante su entrevista señalando que "podría entrar y sacar todo de los estantes, pero no quiero abusar".
Al final, Downing se llevó a casa una historia irrepetible y lo que probablemente sea el recibo más caro de la historia. Por ahora, la "persona más rica del mundo" tendrá que seguir pagando su café como cualquier otro cliente, con el consuelo de haber superado, al menos por unos días, a algunas de las fortunas más grandes del planeta.
El incidente ha generado gran interés mediático y se ha convertido en una curiosa anécdota sobre cómo los errores técnicos pueden crear situaciones extraordinarias en la vida cotidiana.