Los ácaros del polvo son organismos microscópicos que habitan en colchones y almohadas, y pueden afectar la salud respiratoria. Instituciones como la Clínica Mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología explican las medidas clave para reducir su presencia en el hogar.
Fundas antialérgicas como primera barrera
Los especialistas recomiendan cubrir colchones y almohadas con fundas a prueba de alérgenos. Estas fundas están diseñadas con tejidos de trama cerrada o materiales herméticos que impiden la entrada y salida de los ácaros, reduciendo su proliferación de manera significativa.
Lavado semanal con altas temperaturas
La Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología indica que la ropa de cama debe lavarse cada semana en agua caliente a una temperatura mínima de 54 °C. Este proceso, complementado con secado a alta temperatura, ayuda a eliminar los ácaros y sus alérgenos de forma efectiva.
Control de la humedad en el hogar
Los CDC recomiendan mantener la humedad relativa entre el 30 % y el 50 %. El uso de deshumidificadores o aire acondicionado puede contribuir a crear un ambiente menos favorable para estos organismos, ya que los ácaros necesitan humedad para sobrevivir.
Aspirado con filtros especializados
Aunque aspirar no elimina completamente los ácaros, la Clínica Mayo señala que el uso de aspiradoras con filtro HEPA o bolsas de microfiltro de doble capa mejora la eliminación del polvo superficial y reduce la exposición a alérgenos. Se recomienda aspirar el colchón al menos una vez al mes.
Cambios en el entorno del dormitorio
Los expertos aconsejan reducir elementos que acumulen polvo, como alfombras, cortinas de tela y muebles tapizados. Se sugiere optar por pisos de superficie dura y persianas, así como minimizar objetos decorativos que puedan servir de refugio para los ácaros. Estas medidas, combinadas con las anteriores, ayudan a mantener un ambiente más saludable en el hogar.



