La adopción acelerada de vehículos eléctricos de batería en Colombia podría generar ahorros de alrededor de 40.000 millones de dólares en costos de importación de combustibles fósiles de aquí al 2050, así como reducir los costos de salud asociados a la contaminación, según un nuevo análisis de la firma Carbon Tracker.
Beneficios económicos y ambientales
El informe indica que acelerar la electrificación del transporte fortalecería la resiliencia macroeconómica del país al reducir la exposición a los volátiles precios globales del petróleo y limitar la salida de divisas asociada a la importación de combustibles. “La electrificación ofrece una vía hacia una mayor seguridad energética al trasladar la demanda del transporte hacia electricidad generada localmente, aprovechando el abundante potencial de energías renovables del país, en particular su base hidroeléctrica y la creciente capacidad solar y eólica para reemplazar la dependencia de combustibles fósiles importados”, señala el documento presentado en el marco de la Primera Conferencia para la Transición Más allá de los Combustibles Fósiles que se celebra en Santa Marta.
Comparación con el escenario actual
En contraste, el análisis asegura que de seguir dependiendo de vehículos con motor de combustión interna, el país podría gastar hasta 226.000 millones de dólares en importaciones de combustibles para el transporte por carretera hasta 2050, lo que equivale a 1,9 veces el presupuesto nacional de 2025. “Colombia tiene una clara oportunidad para evitar una mayor dependencia de combustibles importados para el transporte y los costos a largo plazo asociados con la venta continua de vehículos de combustión interna. El país cuenta con ventajas estructurales que respaldan la transición hacia vehículos eléctricos de batería, al tiempo que ofrece la posibilidad de reducir gradualmente los subsidios a los combustibles, aliviando la presión sobre las finanzas públicas”, afirmó Ben Scott, autor del informe y jefe de demanda de energía en Carbon Tracker.
Ventajas clave de Colombia
El informe destaca tres ventajas clave de Colombia: un nivel relativamente bajo de propiedad de automóviles, un sistema eléctrico que depende principalmente de la energía hidroeléctrica (limpia) y una exposición limitada a la manufactura automotriz tradicional. Asimismo, sostiene que la continuidad en la venta de vehículos de combustión interna compromete a Colombia a décadas de mayor demanda de combustibles, mayores costos en salud y daños económicos relacionados con el clima.
Costos adicionales por vehículo
La firma estima que cada vehículo nuevo de gasolina o diésel vendido hoy añade costos a lo largo de su vida útil para el gobierno: cerca de 6.000 dólares por automóvil particular, 120.000 dólares por camión mediano, 278.000 dólares por camión pesado y 350.000 dólares por bus. Adicionalmente, el análisis indica que esta situación puede traer una presión sobre las finanzas públicas, pues los subsidios a los combustibles fósiles fueron de unos 6.800 millones de dólares en el 2025.
Impacto en emisiones y clima
La reducción de emisiones del parque automotor podría evitar hasta aproximadamente 35.000 millones de dólares en valor presente en daños económicos relacionados con el clima hasta 2050. El estudio fue dado a conocer durante la Primera Conferencia para la Transición Más allá de los Combustibles Fósiles, que se desarrolla en Santa Marta hasta el 29 de abril.



