México y Colombia buscan superar tres grandes obstáculos para la integración comercial en la Alianza del Pacífico
Tres obstáculos frenan integración comercial en Alianza del Pacífico

México y Colombia afinan agenda para impulsar integración comercial en la Alianza del Pacífico

Con una estabilidad macroeconómica consolidada y una plataforma manufacturera robusta, México se posiciona en 2026 como un destino estratégico para la inversión y el comercio exterior. Este entorno favorable abre una ventana de oportunidad para profundizar la relación empresarial con Colombia, en un momento donde las cadenas regionales de valor y el fenómeno del nearshoring están redefiniendo los flujos productivos en América Latina.

Diagnóstico económico mexicano y oportunidades bilaterales

Según Sergio E. Contreras Pérez, Presidente Ejecutivo del Comce de México y presidente del Capítulo México del Ceap, la economía mexicana proyecta para 2026 un escenario de estabilidad macroeconómica con crecimiento moderado. Las estimaciones indican que el PIB en 2025 alcanzaría el 0,39%, con una inflación que cerró en 3,6%, una tasa de interés del 7% y un tipo de cambio cercano a 17,20 pesos mexicanos por dólar.

En materia de comercio exterior, México registró en 2025 exportaciones por US$664.837 millones, representando un crecimiento del 7,6% respecto a 2024, donde el 91,5% correspondió a manufacturas. Para 2026, el Comce proyecta un avance del 5,2% en las exportaciones, alcanzando los US$700.000 millones.

La Inversión Extranjera Directa también muestra un pulso favorable, con US$40.906 millones acumulados al tercer trimestre de 2025, donde el 16% correspondió a nueva inversión. Estos factores brindan certidumbre de cara a la revisión del T-MEC programada para julio de 2026.

Tres obstáculos principales para la integración comercial

Contreras Pérez identifica tres barreras críticas que frenan el potencial de integración comercial bajo la Alianza del Pacífico:

  1. Barreras físicas y logísticas: Infraestructura insuficiente o dispareja, congestión en puertos y cruces fronterizos, tiempos de entrega variables y costos elevados de transporte y seguros que aumentan con la falta de certidumbre operativa.
  2. Barreras regulatorias: Trámites extensos, duplicidades documentales, controles descoordinados entre autoridades, y diferencias técnicas y sanitarias que obligan a adaptar procesos y repetir certificaciones.
  3. Barreras digitales: Uso desigual de datos y trazabilidad, ausencia de estándares comunes para el intercambio electrónico de información y falta de interoperabilidad digital.

"Si reducimos fricciones con facilitación comercial y reglas claras, el crecimiento llega con rapidez", afirma el ejecutivo, destacando que la reducción de tiempos implica reducción de costos, lo que amplía oportunidades para más empresas y empleo en la región.

Agenda estratégica para el nearshoring y la integración bilateral

México ya captura una porción tangible del nearshoring, con exportaciones récord en 2025 donde el 91,5% correspondió a manufacturas. Del total de la IED, el 37,1% se dirigió a manufactura y el 16% fue nueva inversión.

Para integrar más a Colombia como proveedor y aliado en esta dinámica, se requiere:

  • Homologar estándares y mejorar la movilidad empresarial
  • Acelerar infraestructura física y digital con visión regional
  • Establecer reglas claras, consistentes y calendarios previsibles

Colombia aportaría recursos estratégicos, servicios avanzados y logística, mientras México aporta su plataforma manufacturera, creando sinergias para que más pymes se inserten en cadenas regionales hacia América del Norte bajo el T-MEC.

Expectativas de inversionistas mexicanos y papel del sector privado

Los inversionistas mexicanos esperan de Colombia estabilidad regulatoria y tributaria que permita proyectar retornos a 10 o 20 años, reducir primas de riesgo y asegurar financiamiento competitivo. Específicamente, buscan:

  • Una hoja de ruta fiscal predecible con ajustes graduales
  • Certeza jurídica en la aplicación de normas
  • Reglas estables para contratos e incentivos en energía y transición
  • Permisos con plazos ciertos
  • Agenda de facilitación que reduzca costos logísticos

El empresariado juega un papel estratégico triple en la Alianza del Pacífico: proponer, ejecutar y evaluar políticas con evidencia desde la operación diaria, empujar la armonización regulatoria y movilizar capital privado para infraestructura y conectividad.

Mecanismos para incorporar pymes y desafíos pendientes

Para que las pymes mexicanas y colombianas entren a encadenamientos regionales, se proponen mecanismos como:

  1. Homologar estándares y habilitar reconocimiento mutuo de certificaciones
  2. Articular proveedores ancla con programas de desarrollo de proveedores
  3. Invertir en infraestructura física y digital
  4. Habilitar herramientas de e-commerce transfronterizo
  5. Reforzar la movilidad empresarial y el acompañamiento técnico

Entre los desafíos que persisten se encuentran la baja integración productiva (el comercio intrarregional representa solo 15% de las exportaciones totales), una estructura exportadora con bajo contenido tecnológico, y retos de institucionalidad y capacidades estatales para diseñar políticas de desarrollo productivo con visión regional.

El Comce asume el compromiso de crear una mesa México-Colombia con metas semestrales o anuales, agenda de misiones empresariales y un portafolio de proyectos de encadenamiento, aportando evidencia económica para convertir esta agenda en resultados medibles en comercio e inversión compatibles con el T-MEC.