Empresarios colombianos y ecuatorianos exigen detener guerra comercial por riesgo económico bilateral
Empresarios piden frenar guerra comercial Colombia-Ecuador

Alerta empresarial por escalada comercial entre Colombia y Ecuador

Los gremios empresariales de Colombia y Ecuador han lanzado un llamado urgente para suspender la guerra comercial que amenaza con afectar gravemente ambas economías. Según los dirigentes, las medidas arancelarias adoptadas en los últimos meses ponen en riesgo un intercambio comercial cercano a los US$2.800 millones y la operación de más de 2.500 empresas colombianas vinculadas al mercado ecuatoriano.

Integración económica en peligro

Bruce Mac Master, presidente de la Andi, lideró el pronunciamiento advirtiendo que la integración entre las dos economías "es quizá el trabajo de integración económico más profundo que hay en toda Latinoamérica" y que actualmente se encuentra "gravemente en peligro". Las decisiones adoptadas desde finales de enero han escalado hasta convertirse en un problema de grandes proporciones para la actividad productiva de ambos países.

Mac Master afirmó que cuando se afecta una integración de este nivel "se está poniendo en peligro el consumidor", pero también "la capacidad productiva y el trabajo de los trabajadores y de los empleados de las dos naciones". Existen compañías en Colombia cuya producción se destina en más del 70% al mercado ecuatoriano, así como empresas de Ecuador con alta dependencia del mercado colombiano.

Impacto en las empresas

El dirigente gremial subrayó que el espacio empresarial es el técnico y no el político. "Nosotros no estamos en el ámbito de la política, mucho menos en el de la política internacional", explicó, señalando que el llamado se fundamenta en cifras y en los efectos económicos de las decisiones adoptadas. Agregó que no tiene sentido acudir a restricciones comerciales para resolver asuntos que no son de comercio.

Mac Master presentó como evidencia el comercio bilateral cercano a los US$2.800 millones, representado en "un poco más de 2.500 quinientas empresas" cuyas inversiones han sido orientadas a atender los dos mercados. Aunque hasta ahora no se registra una afectación directa en el empleo, advirtió que sí se pueden terminar presentando impactos si se mantienen las medidas.

Llamado a la separación de temas

El presidente de la Andi hizo un llamado directo a los gobiernos para separar las discusiones de seguridad y diplomáticas de las comerciales. "La solicitud es a que se suspenda la guerra comercial y que se sienten a conversar de los temas de seguridad con toda la profundidad a que haya lugar", expresó. Añadió que, si es necesario, se acuda a facilitadores de terceros países u organismos multilaterales.

Mac Master insistió en que ningún producto puede asumir sobrecostos de 30% o de 50% sin perder competitividad, al referirse a las sobretasas y aranceles anunciados recientemente.

Posiciones sectoriales

Desde el sector exportador, Javier Díaz, presidente de Analdex, pidió levantar de manera inmediata las barreras y sobretasas impuestas al comercio formal y propuso constituir una mesa de trabajo que permita diseñar soluciones a los problemas de seguridad planteados por el Gobierno ecuatoriano.

Díaz sostuvo que restringir el comercio formal y legal termina beneficiando a la ilegalidad. "Los dos países nos estamos maltratando, dañando en su aparato económico al restringir el comercio formal y legal, solamente estamos beneficiando a la ilegalidad", afirmó.

Impacto en las Mipymes

En representación de las micro, pequeñas y medianas empresas, María Elena Ospina, presidenta de Acopi, alertó sobre el impacto en el 99,7% del tejido empresarial colombiano, segmento que genera más del 80% del empleo formal en el país. Señaló que entre el 65% y el 75% de las empresas exportadoras a Ecuador pertenecen a este grupo.

Ospina afirmó que estas compañías corren riesgo de desaparecer o de perder empleos si se mantienen las medidas arancelarias. "La Mipyme es la más afectada con esta medida arancelaria", indicó, al advertir que inventarios destinados al mercado ecuatoriano podrían quedar represados en Colombia.

Consecuencias en diferentes sectores

Desde la industria automotriz, Camilo Llinás Angulo, presidente de Acolfa, explicó que la cadena de autopartes, automóviles y camiones se ha visto afectada en ambos sentidos. Recordó que Ecuador también exporta automóviles y autopartes a Colombia, por lo que las decisiones impactan a las dos economías.

El comercio minorista también reportó efectos en la frontera. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, informó que el contrabando en Nariño ha aumentado 72% y que la reducción de las ventas en ese departamento supera el 60%. Indicó que detrás de los cerca de US$2.200 millones de la balanza comercial hay empresas y trabajadores afectados.

Marco legal y seguridad

Desde el sector porcicultor, Jeffrey Fajardo, presidente de Porkcolombia, planteó que la discusión también debe analizarse en el marco legal. Recordó que Colombia incorporó el acuerdo de la Comunidad Andina mediante la Ley 323 de 1996, que establece mecanismos de solución de controversias y defensa comercial.

En conjunto, los gremios reiteraron que no desconocen los problemas de seguridad en la frontera, pero insistieron en que deben tratarse en ese ámbito y no mediante restricciones comerciales. "Tenemos que trabajarlo en el ámbito de la seguridad, no en el ámbito de lo comercial", resumió Mac Master.

El llamado empresarial fue a suspender la guerra comercial, restablecer el diálogo y proteger un proceso de integración construido durante años, en el que, según coincidieron los dirigentes, están en juego inversiones, empleo y la estabilidad de miles de empresas en ambos países.