La escalada comercial entre Ecuador y Colombia: ¿estrategia política o medida de seguridad?
En una decisión que ha generado preocupación en el sector empresarial y diplomático, el gobierno ecuatoriano presidido por Daniel Noboa anunció la imposición de un arancel del 50% a todos los productos colombianos a partir de marzo. Esta medida representa la más reciente escalada en una guerra comercial que parece intensificarse semana tras semana, poniendo en riesgo un intercambio bilateral que supera los 3.000 millones de dólares anuales.
Los argumentos de seguridad nacional
Según el Ministerio de Producción de Ecuador, la justificación para esta medida drástica se basa en "criterios de seguridad nacional". Las autoridades ecuatorianas alegan que Colombia no ha implementado medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza, particularmente en la lucha contra el narcotráfico que afecta a ambos países.
Sin embargo, esta postura contrasta marcadamente con las declaraciones recientes de la canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, quien afirmó que existe "comunicación constante" entre las diplomacias de ambos países. Esta aparente contradicción genera interrogantes sobre la coherencia de la posición oficial ecuatoriana.
La perspectiva colombiana: coordinación y frustración
Desde el lado colombiano, la reacción ha sido de perplejidad y frustración. Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), expresó públicamente su desconcierto: "Realmente no sé qué quiere el presidente Noboa. No ha dicho específicamente qué quiere que se haga en materia de seguridad".
Díaz Molina destacó los esfuerzos colombianos en la frontera compartida:
- Despliegue de 19.000 efectivos militares en la zona fronteriza
- Coordinación constante con las fuerzas armadas ecuatorianas
- Operativos exitosos contra grupos ilegales, incluyendo la captura de alias "Fito"
El dirigente empresarial lamentó que, a pesar de estos esfuerzos demostrables, "el presidente Noboa no dice ni acepta reunión alguna", dificultando enormemente la resolución del conflicto.
Análisis de las motivaciones políticas
Expertos en relaciones internacionales sugieren que detrás de estas medidas comerciales agresivas podrían existir motivaciones políticas internas en Ecuador. El gobierno de Noboa enfrenta creciente presión por los resultados limitados en su lucha contra el narcotráfico, especialmente en vísperas de procesos electorales.
Esta estrategia recuerda tácticas utilizadas por otros líderes populistas: utilizar conflictos externos para:
- Incentivar sentimientos nacionalistas
- Desviar la atención de problemas de gobernabilidad interna
- Crear chivos expiatorios para crisis complejas
Colombia, bajo el gobierno de Gustavo Petro, se ha convertido en un blanco conveniente para estas maniobras políticas, a pesar de los históricos lazos de cooperación entre ambas naciones.
Impacto económico y relaciones bilaterales
Las consecuencias económicas de esta guerra comercial ya son palpables:
- 2.700 empresas colombianas dependen del comercio con Ecuador
- Ecuador mantiene un déficit comercial con Colombia, pero sus empresas también se benefician del intercambio
- Los consumidores ecuatorianos buscan activamente productos colombianos
- El daño al tejido comercial bilateral podría ser irreversible si la escalada continúa
La pregunta fundamental que surge es: ¿hasta dónde pretende llegar esta dinámica de retaliación mutua? Como señalaba una frase atribuida a Gandhi que parece particularmente pertinente: "Ojo por ojo y el mundo acabará ciego".
El camino hacia la resolución
Mientras el gobierno colombiano ha buscado vías de conciliación y diálogo, la administración de Noboa parece empeñada en mantener una postura confrontacional. Esta asimetría en los enfoques complica cualquier posibilidad de solución diplomática.
La comunidad empresarial de ambos países urge a sus gobiernos a:
- Reanudar el diálogo bilateral de manera inmediata
- Establecer mecanismos claros de cooperación en seguridad fronteriza
- Proteger los intereses comerciales de miles de empresas y trabajadores
- Reconocer la interdependencia económica que beneficia a ambas naciones
El tiempo apremia, pues cada día de conflicto comercial significa pérdidas económicas concretas y un deterioro adicional en las relaciones entre dos países que comparten no solo una frontera, sino también desafíos comunes en materia de seguridad y desarrollo.
