Las tiendas de barrio en Colombia atraviesan un momento crítico. Según la última encuesta realizada por Fenaltiendas, el 47,27 por ciento de estos establecimientos reporta una disminución en sus márgenes de operación, mientras que los costos operativos continúan en aumento.
Difícil panorama para los tenderos
Jaime Alberto Cabal, presidente de FENALCO, señaló: “Las cifras muestran un sector que resiste, pero bajo condiciones adversas. La combinación de caída en la rentabilidad, presión en costos, restricciones de liquidez y debilitamiento del consumo configura un escenario donde la prioridad ya no es crecer, sino sostenerse”.
El sondeo, realizado a 220 establecimientos en el país, principalmente de estratos 1 y 2, reveló que el 16,36 por ciento de los tenderos estima que no podría seguir operando más allá de tres meses sin necesidad de solicitar un crédito, dados los niveles actuales de ventas. El 24,09 por ciento indicó que podría mantenerse de tres a seis meses; el 33,18 por ciento, de seis meses a un año; y el 26,36 por ciento, más de un año.
Menor capacidad de compra de los clientes
La encuesta destaca que el 50,45 por ciento de los clientes tiene menos disponibilidad de recursos en los primeros meses del año, y el 45 por ciento solicita con alta frecuencia que los tenderos les ofrezcan marcas económicas. Esta situación refleja un debilitamiento del consumo que afecta directamente a las tiendas de barrio.
Costos operativos en aumento
El principal factor de presión son los mayores costos que deben asumir los tenderos. El 60,45 por ciento afirmó que destina más del 10 por ciento de sus ingresos mensuales al pago de arriendo y servicios públicos. Además, el 39,55 por ciento reportó mayores restricciones por parte de proveedores, incluyendo la exigencia de pago de contado (20,91 por ciento), la reducción de plazos (11,82 por ciento) y costos financieros adicionales (6,82 por ciento).
Inseguridad, un factor adicional
La inseguridad también golpea al sector. El 64 por ciento de los microempresarios siente que la inseguridad en su barrio se ha acentuado, lo que los ha obligado a invertir en rejas, alarmas, cámaras o a cerrar más temprano. Estas medidas representan un gasto adicional que reduce aún más sus márgenes.
En Colombia existen cerca de 500.000 tiendas de barrio, unidades productivas que atienden necesidades básicas de la población y generan el sustento de miles de familias. La situación actual pone en riesgo la supervivencia de muchas de ellas.



