La tierra: epicentro del conflicto y la producción agrícola en Colombia
La tierra representa el principio fundamental cuando se aborda el sector agropecuario, la seguridad alimentaria y la construcción de paz en el país. Este recurso natural es el punto de partida para la producción agrícola, pero también ha sido el escenario donde han surgido y se han desarrollado los conflictos armados en Colombia, dejando una profunda huella de despojo y desplazamiento forzado, especialmente en las comunidades rurales más vulnerables.
Concentración de la propiedad y lógicas de acaparamiento
A esta problemática se suman las persistentes lógicas de acaparamiento y concentración de las propiedades territoriales. Las grandes fincas, que superan las 200 hectáreas y representan aproximadamente el 43,9 % de la tierra disponible en el territorio nacional, están controladas por apenas el 1,6 % de los propietarios, según cifras oficiales del Instituto correspondiente. Esta desigual distribución agrava las tensiones sociales y económicas en el campo colombiano.
La emergencia invernal reciente ha revivido el temor de posibles expropiaciones, generando interrogantes sobre las medidas gubernamentales y sus implicaciones para los agricultores. Además, el sector agropecuario enfrenta una desaceleración en su crecimiento, agravada por los daños causados por las intensas lluvias, lo que pone en riesgo la estabilidad alimentaria y económica de muchas regiones.
Ejemplos como Chocolates Cubará ilustran cómo productos locales pueden trascender desde las zonas fronterizas hasta los supermercados, demostrando el potencial del agro colombiano cuando se combina con innovación y acceso a mercados. Sin embargo, estos casos exitosos contrastan con la realidad de miles de campesinos que luchan por mantener sus tierras y medios de subsistencia.
La tierra no solo es un recurso productivo, sino también un símbolo de identidad y resistencia para las comunidades rurales. Garantizar su acceso equitativo y protegerla de la violencia y la concentración indebida es esencial para avanzar hacia un desarrollo rural sostenible y una paz duradera en Colombia.
