El Gobierno Nacional salió al paso de las críticas y versiones que circulan alrededor de la nueva sede de la Universidad del Atlántico en Soledad y aseguró que el proyecto no está paralizado ni puede ser catalogado como un “elefante blanco”, como se ha insinuado en algunos sectores políticos y ciudadanos.
A través de un pronunciamiento oficial, el Ministerio de Educación sostuvo que las obras avanzan bajo el cronograma técnico y contractual establecido y que la inversión cercana a los 47.000 millones de pesos cuenta con financiación garantizada, contratos vigentes y licencias aprobadas.
La aclaración se produce en medio de cuestionamientos por el ritmo de ejecución de la obra y luego de que se generaran dudas sobre el estado real del proyecto universitario que busca ampliar el acceso a la educación superior pública en uno de los municipios con mayor crecimiento poblacional del Atlántico.
Avances de la obra
Según el Ministerio, la instalación de la primera piedra se realizó el pasado 2 de enero y desde entonces se han cumplido distintas etapas técnicas y administrativas necesarias para avanzar en la construcción de la infraestructura. Actualmente, en el lote donde se levantará la sede ya se ejecutan labores de descapote, demolición de estructuras existentes, excavaciones para cimentación, adecuación del terreno, construcción de canales y armado de acero.
El proyecto contempla la construcción de una moderna infraestructura universitaria de más de 7.800 metros cuadrados en un terreno de 5,8 hectáreas, con 24 aulas, laboratorios, aulas de sistemas y un aula magistral, además de 980 nuevas sillas universitarias para beneficiar a más de mil estudiantes del municipio y zonas cercanas.
Etapas técnicas y retrasos
Desde el Ministerio de Educación explicaron que durante 2025 y lo corrido de 2026 fue necesario desarrollar procesos técnicos que incluyeron ajustes y complementación de estudios y diseños entregados inicialmente por la Universidad del Atlántico. Además, se surtieron trámites relacionados con la licencia de construcción, aprobada en noviembre de 2025, así como revisiones contractuales y modificaciones necesarias para incorporar ajustes técnicos antes de reiniciar plenamente las obras en marzo de este año.
Fuentes relacionadas con el proyecto señalaron también que uno de los inconvenientes detectados durante las excavaciones fue la presencia de una tubería de 36 pulgadas, situación que obligó a adelantar coordinaciones técnicas con la empresa Triple A para evitar afectaciones en la zona. Aunque el avance físico de la obra ha sido objeto de cuestionamientos, el Gobierno insiste en que la planeación de una sede universitaria de estas características exige procesos previos de ingeniería, licenciamiento y validaciones estructurales que suelen extender los tiempos iniciales de ejecución.
El rector defiende el proyecto
El rector de la Universidad del Atlántico, Rafael Castillo Pacheco, también defendió públicamente el avance de la iniciativa y afirmó que quienes hablan de una obra detenida desconocen la complejidad de construir infraestructura educativa de gran escala. “Este es un proceso en marcha con recursos garantizados, contratos firmados e ingenieros trabajando en campo. La Universidad del Atlántico llegará a Soledad con una sede digna y de calidad”, expresó el directivo.
El Ministerio de Educación reiteró que la entrega de la nueva sede está prevista para el primer semestre de 2027 y que la entrada en operación académica se proyecta para el segundo semestre del mismo año. Mientras avanzan las obras, la Universidad del Atlántico ya inició presencia académica en Soledad con programas como Licenciatura en Lenguas Extranjeras con énfasis en Inglés y Francés y Licenciatura en Educación Especial, enfocados en fortalecer la formación docente en el municipio.
Para el Gobierno y las directivas universitarias, la nueva sede representa una apuesta estratégica para reducir las brechas históricas de acceso a la educación superior en Soledad, donde miles de jóvenes deben desplazarse diariamente hacia Barranquilla u otros municipios para estudiar una carrera profesional. Con la futura operación de la sede, las autoridades esperan disminuir costos de transporte para estudiantes, aumentar la permanencia académica y ampliar las oportunidades educativas en sectores populares del Atlántico.



