Crisis en el sector arrocero: fertilizantes caros y precios bajos amenazan la producción nacional
Fertilizantes caros y precios bajos golpean a arroceros colombianos

Crisis en el sector arrocero: fertilizantes caros y precios bajos amenazan la producción nacional

Los productores de arroz en Colombia enfrentan una tormenta perfecta que pone en riesgo la sostenibilidad del sector. Rafael Hernández, presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), revela en entrevista exclusiva cómo la combinación de fertilizantes cada vez más costosos y precios de comercialización por debajo de los costos de producción está generando una crisis sin precedentes.

"No es rentable sembrar arroz en este momento"

"Para los agricultores no es rentable sembrar arroz en este momento", afirma Hernández con preocupación. La situación se ha agravado en los últimos meses debido a múltiples factores que convergen en un escenario desfavorable para los productores.

El dirigente gremial explica que los precios nacionales del arroz se han reducido en un 10 por ciento en un año, ubicándose incluso por debajo de los costos de producción. Esta caída se debe principalmente a dos factores: la eliminación del incentivo al almacenamiento por parte del gobierno actual y la sobreoferta mundial generada por India al sacar al mercado sus reservas acumuladas.

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El impacto devastador de los fertilizantes caros

Uno de los problemas más graves que enfrenta el sector es el incremento sostenido en los precios de los fertilizantes, particularmente la urea que proviene de la región de Oriente Medio afectada por conflictos bélicos.

"Más o menos el 25 por ciento de los costos de producción vienen por el lado de los fertilizantes", detalla Hernández. "Ya estamos viendo incrementos de 40 o 50 por ciento en el precio. Para el sector arrocero, un incremento sostenido en los costos de fertilización puede afectar la rentabilidad del productor y, en última instancia, la estabilidad de la producción nacional".

Ante esta situación crítica, Fedearroz ha insistido en la necesidad de implementar prácticas agrícolas que permitan optimizar el uso de cada kilogramo de fertilizante, aunque reconoce que esto no soluciona completamente el problema estructural.

Problemas de comercialización y contrabando

La crisis se complejiza aún más con los persistentes problemas de comercialización. Los arroceros llevan meses solicitando soluciones rápidas para garantizar la venta de sus cosechas, incluyendo la reinstauración del mecanismo de incentivo al almacenamiento que permitía retirar temporalmente del mercado alrededor de 250.000 toneladas durante los períodos de sobreoferta.

Hernández señala que, aunque el gobierno expidió en febrero dos resoluciones que fijaron precios mínimos, estos "han permitido que no hayan bajado más pero tampoco que los agricultores puedan tener una ganancia justa en sus cosechas". Los precios se mantienen estables, pero en niveles demasiado bajos para garantizar la rentabilidad.

Otro factor que afecta gravemente al sector es el ingreso ilegal de arroz ecuatoriano. Según el presidente de Fedearroz, más de 100.000 toneladas han entrado de contrabando antes de que se implementaran medidas para controlar este flujo. "El gobierno ecuatoriano subsidia la producción de arroz, pero aquí las ayudas que se dan no son suficientes para conseguir competitividad", explica Hernández.

Riesgo de paros y consecuencias para los consumidores

La combinación de todos estos factores genera un caldo de cultivo para posibles protestas. "Los paros se generan precisamente por los bajos precios pues cuando el agricultor empieza a perder plata se desespera", advierte el dirigente gremial. Aunque reconoce que los precios mínimos decretados por el gobierno evitan caídas mayores, estos no permiten cubrir los costos de producción, generando incertidumbre y desespero entre los productores.

Finalmente, Hernández alerta sobre las posibles consecuencias para los consumidores colombianos: "Indudablemente, los costos de producción están aumentando y no sabemos hasta dónde van a llegar. Dependerá de lo que dure la guerra y los problemas que se generen". Con más del 20 por ciento de los fertilizantes mundiales pasando por la región afectada por conflictos, la situación podría traducirse en aumentos en los precios finales del arroz para los hogares colombianos.

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El sector arrocero, tradicionalmente uno de los pilares de la agricultura colombiana, enfrenta así uno de sus momentos más críticos en décadas, con implicaciones tanto para la seguridad alimentaria nacional como para la estabilidad económica de miles de familias dedicadas a este cultivo.