Alerta máxima en sector cañero: acumulación récord de etanol pone en jaque operaciones
El sector de la caña de azúcar en Colombia enfrenta una crisis sin precedentes que podría desembocar en la suspensión temporal de operaciones en cuestión de días o semanas. Claudia Calero, presidenta de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), reveló en entrevista exclusiva que existen aproximadamente 50 millones de litros de etanol acumulados en inventarios, situación que ha llevado a varias destilerías a reducir su producción al máximo posible.
Prioridad al producto importado: el corazón del problema
La dirigente gremial explicó que esta acumulación masiva no se debe a una caída en la demanda, sino a que "se está priorizando el etanol importado, cuando este debería ser complementario y no reemplazar la producción nacional". Calero enfatizó que no piden eliminar las importaciones, sino establecer un orden de prioridad donde el producto colombiano sea consumido primero, utilizando el importado solo para cubrir eventuales déficits en el programa de oxigenación de gasolinas.
"La capacidad de maniobra está prácticamente agotada", alertó Calero, señalando que los tanques de almacenamiento, tanto internos como externos, ya no dan abasto. "Si no hay una medida inmediata que alivie inventarios, en cuestión de días o pocas semanas podríamos ver paradas temporales".
Impacto ambiental y laboral: consecuencias de sustituir producción nacional
La presidenta de Asocaña destacó que el etanol colombiano reduce en un 74% las emisiones de CO2 frente a la gasolina y ha sido responsable del 54% del cumplimiento de la meta nacional de descarbonización. Además, este combustible renovable ha evitado más de 3,02 millones de toneladas de CO2, alineándose con el Acuerdo de París y el Plan Nacional de Desarrollo.
El impacto laboral sería igualmente devastador: 28.000 empleos directos están vinculados a la producción de etanol, que a su vez forma parte de una cadena agroindustrial que genera 286.000 empleos en total. "No es solo un tema productivo; también es ambiental y humano", subrayó Calero.
Proceso integrado: cuando se detiene el etanol, todo se detiene
En Colombia operan siete destilerías de etanol: seis en los ingenios del valle del río Cauca y una en el Meta. Calero explicó que el proceso productivo es completamente integrado: "Cuando se detiene una destilería, no solo se afecta el etanol: se impacta también la producción de azúcar y la cogeneración de energía renovable, pues al ser procesos simultáneos toca parar todas las plantas".
Este sistema de economía circular utiliza la caña de manera integral:
- Los jugos con altos niveles de sacarosa se destinan a producción de azúcar
- El resto se envía a destilerías para producción de etanol
- El bagazo generado en la molienda se utiliza para cogenerar energía eléctrica renovable
Esta energía abastece tanto los procesos productivos como a aproximadamente 600.000 colombianos a través del Sistema Interconectado Nacional.
Doble amenaza: azúcar boliviana y condiciones climáticas
La crisis del etanol se suma a otro frente preocupante: el aumento del 358% en importaciones de azúcar desde Bolivia durante 2025. Calero denunció que ingresaron 176.000 toneladas de azúcar importada, de las cuales más de 82.000 provinieron de Bolivia, país que mantiene cerrado su mercado al azúcar colombiana.
"Este azúcar entra sin arancel desde un país que mantiene cerrado su mercado al azúcar colombiana", señaló la dirigente, calificando esta situación como "competencia desigual" que afecta directamente la producción nacional y el empleo formal.
A pesar de las intensas lluvias de 2025, similares a un fenómeno de La Niña, el sector mantuvo su productividad, moliendo 23 millones de toneladas de caña (5% más que en 2024) y produciendo 2 millones de toneladas de azúcar, con 638.000 toneladas exportadas a más de 60 países.
Diálogo con el Gobierno: esperanza en medio de la crisis
Tras las protestas del sector, el Gobierno convocó una mesa de diálogo la semana pasada. Calero agradeció este gesto y expresó esperanza en que se logre "equidad en el trato nacional". Entre los acuerdos preliminares se encuentra un seguimiento exhaustivo de la regulación que fundamenta el programa de mezcla de etanol y la verificación de que el producto nacional cumple con todos los requisitos.
La dirigente hizo un llamado final a los mayoristas de combustibles: "Esperamos que prioricen el etanol colombiano para evitar la parada de las destilerías, de las de azúcar y de cogeneración de energía, y así proteger el empleo rural de calidad que genera esta agroindustria".
La situación permanece crítica, con el reloj corriendo en contra de una industria que no solo es vital para la economía rural, sino también para los compromisos ambientales del país y la seguridad energética nacional.



