La tormenta perfecta que amenaza la agroindustria de la caña en Colombia
La agroindustria de la caña en Colombia enfrenta una crisis multifactorial sin precedentes que pone en riesgo la estabilidad económica de regiones enteras. Una combinación de precios internacionales del azúcar en mínimos históricos, un dólar barato, condiciones climáticas adversas y masivas importaciones de etanol han creado lo que los expertos denominan una tormenta perfecta para este sector estratégico.
Los cuatro frentes de la crisis
Martha Betancourt, presidenta de Procaña, explica que la situación actual responde a cuatro factores convergentes:
- Precios del azúcar en caída libre: La libra de azúcar se cotiza actualmente en 14 centavos de dólar, frente a los 20 centavos de hace un año. Esta disminución del 30% obedece principalmente a la mayor producción brasileña, que ha redireccionado su caña hacia la producción de endulzante en lugar de etanol.
- Dólar barato: La tasa de cambio promedio de $3.700 representa una reducción significativa frente a los $4.000 del año anterior, disminuyendo los ingresos en pesos de las exportaciones.
- Exceso de lluvias: Las precipitaciones en febrero superan en más del 20% el promedio histórico, afectando directamente el rendimiento de los cultivos de caña.
- Importaciones masivas de etanol: Las cifras son alarmantes: mientras en 2021 se importaron 61.400 millones de litros, en 2025 la cifra ascendió a 434.000 millones de litros, prácticamente igualando la producción nacional.
Impacto en la cadena productiva
Este sector, que genera más de 280.000 empleos directos e indirectos en regiones como el Valle del Cauca, con 28.000 puestos vinculados específicamente a la producción de etanol, enfrenta decisiones críticas. "Si el ingenio detiene la molienda, quiere decir que comprará menos caña a los productores, no habrá recursos y se afectará la edad de corte del cultivo", advierte Betancourt.
Los pequeños proveedores ya experimentan el drama de los precios. Una cultivadora de Candelaria relata: "Empezamos 2025 con $2.500 por kilo de azúcar en mata, y ahora vamos en $2.070. Ese diferencial significa una gran caída en los ingresos". Muchos han implementado recortes drásticos, eliminando insumos y labores extras para mantener sus cultivos a flote.
El problema del etanol: inventarios críticos
Claudia Calero, presidenta de Asocaña, alerta sobre la situación crítica de las destilerías, que actualmente mantienen inventarios de aproximadamente 45 millones de litros. "Las destilerías tendrán que parar en algún momento, más temprano que tarde, si el panorama no cambia", afirma.
El problema radica en que los grandes distribuidores de combustibles prefieren adquirir etanol importado, que presenta una diferencia promedio de $5.000 por galón frente al producto nacional. Esta ventaja de precio se explica principalmente por los altos subsidios que recibe el etanol de maíz en Estados Unidos.
Calero enfatiza que la discusión trasciende lo económico: "El programa de oxigenación de la gasolina tiene objetivos de política pública que se deben cumplir: fortalecer la autosuficiencia energética, generar empleo de calidad en el campo colombiano y contribuir al saneamiento ambiental". Además, destaca que el etanol nacional reduce siete veces más las emisiones de gases de efecto invernadero que el importado.
Posibles soluciones y diálogos en curso
Ante la gravedad de la situación, trabajadores sindicalizados han solicitado la intervención del Ministerio de Minas y Energía, estableciéndose mesas de diálogo. El Gobierno Nacional ha anunciado la preparación de un paquete de medidas, aunque aún sin decisiones concretas.
Amilkar Acosta, exministro de Minas, propone tres medidas urgentes:
- Expedición inmediata de una resolución que limite las importaciones a los volúmenes requeridos para cubrir el déficit
- Corrección de los fletes de transporte, actualmente insuficientes para cubrir rutas hacia la costa norte y Santanderes
- Aumento del porcentaje de mezcla de biocombustibles para incrementar la demanda interna
Desde el sector, Claudia Calero propone ordenar el abastecimiento: "El esquema debe estructurarse garantizando, primero, la absorción de la producción nacional y luego complementado con importaciones cuando sea necesario". Esta medida protegería aproximadamente 28.000 empleos directos y mantendría la estabilidad económica regional.
El contexto político y las perspectivas
La crisis se desarrolla en un contexto político complejo, con un proyecto de resolución gubernamental que cambiaría el esquema de precios de biocombustibles, fijándolos según la cotización internacional. Además, existen tensiones con declaraciones del presidente Gustavo Petro cuestionando a la industria azucarera.
La agroindustria espera que el Gobierno actúe con "celeridad" en los compromisos adquiridos en las mesas de diálogo, particularmente en la expedición de un mecanismo que ordene el abastecimiento priorizando el producto nacional. "Esto brindaría estabilidad y condiciones equitativas para el sector", reitera Calero, mientras la tormenta perfecta continúa amenazando uno de los pilares económicos de varias regiones colombianas.
