Augusto Solano Mejía: el adiós del máximo experto mundial en flores
Después de 25 años y algunos meses adicionales, Augusto Solano Mejía, el hombre que transformó la floricultura colombiana en potencia global, abandona la presidencia de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores. Conocido internacionalmente como la persona que más sabe de flores en el mundo, aunque él mismo rechaza modestamente ese título, Solano deja un legado imborrable en el sector agroindustrial del país.
Un cuarto de siglo de liderazgo y transformación
Nacido en Cali un 2 de octubre, Augusto Solano llegó a Asocolflores en noviembre del año 2000, justo cuando el sector enfrentaba una de sus peores crisis. Su nombramiento coincidió con la quiebra de USA Floral en el día de San Valentín de 2001, un evento que amenazó la estabidad de todos los floricultores colombianos. "Fue un desastre y no entendía en qué me había metido", recuerda el ahora expresidente, quien inicialmente planeaba una estadía breve en el gremio.
Sin embargo, los años pasaron y su presencia se consolidó. Bajo su dirección, Colombia se posicionó como el segundo mayor exportador mundial de flores, solo superado por Países Bajos, y como el principal proveedor para el mercado estadounidense. Solano fortaleció las relaciones internacionales, estableció alianzas estratégicas con competidores californianos y robusteció el lobby en Estados Unidos y Europa.
Logros y reconocimientos internacionales
Entre sus mayores conquistas destaca la creación de Florverde Sustainable Flowers, un programa de certificación internacional que posicionó a Colombia como líder en sostenibilidad floral. Además, fue fundador del Floriculture Sustainability Initiative en Países Bajos y recibió el honor de ser nombrado miembro del Salón de la Fama de la Sociedad de Floristas Americanos, considerado el equivalente al premio Óscar de las flores.
Actualmente preside la junta directiva de Union First en Bélgica, cargo que ha sido vital para el acceso de floricultores colombianos a nuevos mercados internacionales. "El sector de las flores es tremendamente complejo, tremendamente difícil", afirma Solano, quien siempre ha mostrado admiración por los productores que enfrentan riesgos climáticos, cambiarios y de mercado.
El impacto económico y social de la floricultura
Solano destaca que las flores son el segundo producto no minero-energético más exportado de Colombia, solo superado por el café. El sector genera empleo formal para aproximadamente 16 mujeres por hectárea, una cifra significativamente mayor que en otros productos agrícolas. "Las mujeres encontraron en las flores una posibilidad de vida laboral que no encuentran en otra parte", explica el experto.
La floricultura colombiana se desarrolla en apenas 11.000 hectáreas, un área mínima comparada con el millón de hectáreas dedicadas al café o las 400.000 de palma africana. Sin embargo, el valor por tonelada exportada supera los 7.000 dólares, el más alto entre los productos agrícolas nacionales.
Distribución geográfica y logística
Cundinamarca concentra el 68% de la producción floral colombiana, seguida por el oriente antioqueño con el 30% y el Eje Cafetero con el 2% restante. Esta distribución responde a condiciones climáticas específicas: en Cundinamarca se cultivan rosas, claveles y astromelias; en Antioquia predominan crisantemos y hortensias; mientras en el Eje Cafetero se producen flores tropicales y follajes.
Solano enfatiza que "la floricultura es 50% agricultura y 50% logística". La capacidad de llevar flores delicadas a 100 países, incluidos mercados exigentes como Japón y Australia, en tiempo récord y condiciones perfectas, representa uno de los mayores logros del sector. Colombia domina el 85% del mercado de arreglos florales en supermercados estadounidenses.
Retos actuales y perspectivas futuras
El expresidente identifica múltiples desafíos para el sector: la reevaluación del peso colombiano, el incremento de costos laborales, posibles aranceles de Estados Unidos y políticas gubernamentales que considera perjudiciales. "Hoy en día, por cada 100 pesos que baja el dólar en el año, esos son 250.000 millones de pesos que dejan de recibirse", advierte.
Solano trabajó con cinco gobiernos diferentes y reconoce especial apoyo durante la administración de Álvaro Uribe, cuando el entonces ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias implementó mecanismos de cobertura cambiaria que protegieron al sector durante una década de reevaluación monetaria.
Vida personal y planes de retiro
Casado desde hace 35 años con Laura y padre de Daniel, un banquero que trabaja en el exterior, Solano define a su familia como su "razón de ser". Aficionado al golf y al fútbol americano (es hincha de los Eagles de Filadelfia), planea dedicar más tiempo a estos pasatiempos durante su retiro.
"Quiero hacer una pequeña pausa y quisiera seguir participando en juntas directivas, y compartir mi conocimiento", afirma el experto, quien también contempla observar cuidadosamente el rumbo del país antes de tomar nuevas decisiones profesionales. Su legado en la floricultura colombiana permanecerá como testimonio de 25 años de dedicación, innovación y liderazgo internacional.



