Agroindustria cañera enfrenta tormenta perfecta: pide coherencia en políticas energéticas y comerciales
Agroindustria cañera pide coherencia en políticas energéticas y comerciales

La agroindustria de la caña: construyendo puentes que hoy peligran

En un contexto de desafíos múltiples, la agroindustria de la caña en Colombia, un sector con más de 160 años de historia, enfrenta lo que su máxima representante ha denominado una "tormenta perfecta". Claudia Calero, presidenta de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), ha entregado un balance preocupante para 2024-2025, destacando contradicciones políticas que podrían debilitar décadas de construcción económica y social.

Los cimientos sólidos de un sector estratégico

Durante décadas, este sector ha funcionado como un puente fundamental entre el campo y la industria, generando oportunidades reales en regiones tradicionalmente azotadas por la criminalidad. Los números hablan por sí solos:

  • Sostiene aproximadamente 286 mil familias colombianas
  • Dinamiza economías locales en múltiples departamentos
  • Exporta más de 600 mil toneladas de azúcar a 60 países
  • Aporta a la transición energética con 445 millones de litros de bioetanol anuales
  • Genera cerca de 2.000 GWh de energía renovable, suficiente para iluminar 600 mil hogares

"Este sector ha construido puentes con disciplina y sin pausa", afirma Calero, quien utiliza una analogía militar para describir la estrategia del sector: "No apostar a destruir, sino a construir una infraestructura tan sólida que no solo protege, sino que hace imponente".

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La tormenta perfecta: cuatro frentes de presión

Sin embargo, estos logros enfrentan amenazas simultáneas que ponen en riesgo la sostenibilidad del sector:

  1. Caída de precios internacionales: Los precios del azúcar se redujeron aproximadamente 18% en 2025, con desplomes aún más pronunciados al inicio de 2026.
  2. Presión de costos creciente: Combustibles, salarios e insumos agrícolas han incrementado significativamente los costos de producción.
  3. Deterioro de la seguridad física: Las regiones cañeras enfrentan un grave problema de seguridad que afecta operaciones.
  4. Distorsiones comerciales: Las importaciones de azúcar desde Bolivia crecieron 358% en 2025 a precios distorsionados, mientras Ecuador impone aranceles de hasta 100% que cierran mercados tradicionales.

"La Comunidad Andina sencillamente no está funcionando para Colombia", señala Calero con preocupación.

La paradoja del bioetanol: política energética contraproducente

Uno de los puntos más críticos señalados por la dirigente gremial es la situación del programa de bioetanol, diseñado como política de Estado para la seguridad energética, desarrollo rural y saneamiento ambiental.

La contradicción es evidente: mientras se promueve la transición energética, las importaciones de bioetanol desde Estados Unidos ya representan más del 50% del mercado nacional, generando inventarios acumulados y obligando a reducir la producción local.

"Es paradójico porque ambos productos se necesitan en el programa, pero el importado desplaza al nacional", explica Calero. "Producimos para no vender, porque no hay condiciones justas. ¡Y eso, en cualquier negocio, es insostenible!"

Un llamado a la coherencia, no a los privilegios

La presidenta de Asocaña es enfática al aclarar que el sector no está pidiendo privilegios, subsidios o cierre de mercados. Lo que exige es coherencia entre el discurso oficial y las decisiones políticas.

"Se habla de apoyar lo nacional, pero las decisiones van en sentido contrario", afirma. "Coherencia entre hablar de transición energética y al mismo tiempo debilitar el bioetanol nacional, que cumple las normas y genera empleo de calidad"

Calero destaca que la agroindustria cañera no es un sector en declive, sino "un sector que está en tensión", con desarrollo, talento, ciencia, investigación y una historia de resiliencia pocas veces vista en otros ámbitos productivos.

"Retirar el respaldo a la agroindustria de la caña en este momento sería un error", advierte. "Cuando un sector como este enfrenta dificultades, lo sensato es acompañarlo. Estos puentes no se construyen de un día para otro. El llamado es a conservarlos"

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

La dirigente concluye con una pregunta retórica que resume la preocupación del sector: "¿Vamos a cuidar lo que funciona o vamos a dejar que se acabe?" Una interrogante que resuena en un momento crucial para la economía rural colombiana y sus compromisos ambientales.