El golfista español Jon Rahm volvió a quedarse a las puertas de la victoria en el Real Club Valderrama, tras finalizar segundo con -9 en el LIV Golf Andalucía, a dos golpes del inglés Tyrrell Hatton (-11). Este domingo, Rahm afirmó que “ojalá” pueda ganar “algún día” en el mítico campo gaditano, después de acumular tres segundos puestos, lo que, según sus palabras, “no es fácil”.
Un honor con sabor agridulce
Rahm destacó en rueda de prensa el respaldo recibido desde el primer día en Valderrama, ubicado en la urbanización de Sotogrande, en el municipio de San Roque (Cádiz). Aseguró que es un “honor” y algo “muy especial” comprobar cómo le anima el público, aunque reconoció su decepción por quedarse nuevamente a un paso del triunfo, a pesar de una gran remontada.
Decepción por no ganar para la afición
El jugador vasco lamentó ser “segundo otra vez”, tanto por él mismo como por una afición que esperaba verle levantar el trofeo en uno de los escenarios “más emblemáticos” del calendario mundial del golf. Rahm explicó que competir en Valderrama exige un nivel “máximo de concentración”, ya que cada golpe tiene una gran carga de presión. En su opinión, el recorrido obliga a jugar con mucha “tensión”, siendo necesario ser muy “certero” y mostrar una gran “seguridad” en cada decisión.
Análisis de su vuelta: el eagle clave
Al analizar su vuelta, el líder de la clasificación general del LIV Golf señaló que todos los golpes tienen importancia, aunque resaltó especialmente el realizado en el hoyo 4, donde hizo un eagle en un par 5 con un acercamiento con hierro 8 que dejó la bola a “metro y medio” del hoyo. Entre los momentos decisivos de la jornada, el vizcaíno subrayó también su actuación en el hoyo 15, que fue casi como “robar un birdie” y que le permitió situarse a un solo golpe del inglés Hatton, manteniendo vivas sus opciones de victoria.
El lastre de la primera jornada
No obstante, Rahm consideró que el principal obstáculo para conquistar el torneo estuvo en su rendimiento durante la primera jornada, cuando acabó con 73 golpes, frente a los 67, 68 y 67 que firmó en los días posteriores. Por último, el de Barrica reflexionó sobre su relación con Valderrama, un campo que admitió no haber “entendido” en sus primeras visitas, pero que con el paso de los años, según recalcó, aprendió a jugarlo mejor y que cada vez le “gusta más”.
Un merecimiento sin suerte
El golfista español defendió que quien gana en este escenario “se lo merece” y que no se puede vencer “por suerte”. Se congratuló, además, por el triunfo por equipos logrado con su escuadra Legión XIII.



