La selección de Brasil se impuso por 2-1 a Egipto este sábado en Cleveland, Estados Unidos, en su último partido amistoso antes del debut en el Mundial. El joven delantero Endrick, futuro jugador del Real Madrid, anotó el gol de la victoria al inicio del segundo tiempo, tras una primera mitad que finalizó empatada con tantos de Bruno Guimarães y Mostafa Ziko, ambos producto de errores defensivos.
Dominio brasileño sin brillo
Brasil controló el partido mostrando solidez defensiva y una buena presión en el mediocampo, pero careció de explosividad en ataque. Egipto, que integra el Grupo G del Mundial, apenas generó peligro después de su gol, que nació de un pase equivocado de la defensa brasileña.
Mohamed Salah, la estrella egipcia, solo actuó en la segunda mitad y no logró influir en el juego de su equipo, que se vio superado en todas las líneas.
Presión alta y recuperaciones clave
El aspecto más positivo para el entrenador Carlo Ancelotti fue la presión en campo contrario que Brasil aplicó en varios tramos del encuentro, lo que permitió recuperar balones en zonas peligrosas. Ambos goles llegaron tras robos cerca del área rival.
El primer tanto llegó a los ocho minutos, cuando Bruno Guimarães recuperó el esférico y definió él mismo. Sin embargo, la respuesta egipcia fue inmediata: tres minutos después, Mostafa Ziko aprovechó un error de Marquinhos, que dio un pase hacia atrás mal calculado, para empatar.
Lesión de Wesley y cambios masivos
La nota negativa fue la lesión del lateral Wesley, quien abandonó el campo con molestias en la ingle. El departamento médico brasileño aún no ha emitido un pronóstico. Al igual que en el amistoso contra Panamá, Ancelotti realizó casi todos los cambios en el descanso para probar variantes tácticas de cara al Mundial.
Endrick, recién ingresado, marcó el segundo gol brasileño en el minuto 52 con un remate dentro del área, asistido por Raphinha, en una jugada que también se originó tras una presión alta de la Canarinha.
Segundo tiempo sin ímpetu ofensivo
A diferencia de la goleada 6-2 sobre Panamá de la semana pasada, los suplentes brasileños no mostraron el mismo ímpetu ofensivo. Se dedicaron a mantener el orden y conservar energías pensando en el debut ante Marruecos. Por su parte, Mohamed Salah no pudo desequilibrar ante una defensa brasileña eficiente.
El partido se disputó en el estadio Huntington Bank Field de Cleveland ante unos 64.000 espectadores, con arbitraje del mexicano Adonai Escobedo, quien amonestó a Marquinhos y a Mohamed Hany.



