La polémica que rodea a Teófilo Gutiérrez en el fútbol colombiano
No hay forma de que suceda lo contrario en el panorama futbolístico nacional. A Teófilo Gutiérrez todo se le aplaude en su territorio, mientras navega como un verdadero tiburón en aguas tranquilas dentro de su casa barranquillera, exactamente como debería ser para cualquier ídolo local. Observa los toros desde la barrera sin amargarse, manteniendo esa actitud característica que tanto lo define dentro y fuera del terreno de juego.
El incidente que reavivó el debate nacional
Después del reciente "rifirrafe" protagonizado con Hugo Rodallega durante el último encuentro de Junior ante Santa Fe en Bogotá, donde el equipo dirigido por Alfredo Arias cayó derrotado 2-1, se ha generado una intensa conversación pública. Particularmente se ha cuestionado el comportamiento de "Made in Chinita" en el estadio Nemesio Camacho El Campín, escenario que presenció el intercambio entre ambos veteranos del balompié colombiano.
Este episodio sacó a relucir, además de todos los hechos que ha protagonizado el atacante barranquillero a lo largo de su trayectoria dentro de las canchas, unas comparaciones particularmente odiosas entre Teo y Hugol. Estas comparaciones, dicho con todo respeto hacia ambos jugadores, resultan totalmente innecesarias según analistas deportivos.
Dos profesionales en la recta final de sus carreras
Ambos futbolistas, en la fase final de sus respectivas carreras profesionales, han demostrado con creces que son grandes exponentes del deporte rey. Dictan cátedra de buen fútbol y entrega absoluta en el terreno de juego, aspectos que no son discutibles para ningún conocedor del balompié nacional. Sin embargo, llegar al extremo de colocar sobre la mesa lo que uno y el otro han realizado durante todos sus años como futbolistas, mediante comparaciones que no tienen fundamento sólido, equivale a buscarle "la quinta pata al gato".
Esta situación se desarrolla en medio de tiempos particularmente hostiles en nuestro país, donde algunos sectores parecen disfrutar de la confrontación gratuita. Nunca me cansaré de señalar que vivimos en una sociedad de doble moral, donde ciertos medios de comunicación y aquellos personajes disfrazados de periodistas en redes sociales se prestan para este tipo de ejercicios, con el único objetivo de ganar suscriptores o conseguir un sencillo like que valide su existencia digital.
Lo que realmente ocurrió en la cancha
Si usted sabe leer los labios con precisión, comprenderá exactamente lo que se dijeron Teo y Hugo durante aquel encuentro. Bien lo manifestó el goleador cardenal en la zona mixta posterior al partido: "eso queda en la cancha", una máxima del fútbol que debería respetarse más a menudo. Ambos jugadores, a su manera particular y distintiva, hicieron respetar los colores de su equipo amado durante ese enfrentamiento.
Y ambos, mediante sus estilos únicos e irrepetibles, le han dado innumerables glorias al fútbol colombiano a lo largo de las últimas dos décadas. No se cansaron de brindarnos enormes satisfacciones a nivel continental y mundial, llevando en alto el nombre de Colombia en los escenarios más exigentes del planeta. Y aún hoy, todos los aficionados sin excepción, seguimos disfrutando de su talento y entrega cada fin de semana.
La dualidad de percepciones sobre Gutiérrez
Pero aquí también existen quienes disfrutan y gozan cuando Teo, catalogado frecuentemente como el malo de la película, enciende la radio dentro de las canchas y busca desestabilizar al rival con sus comentarios agudos, sus "bajadas de caña" características y otras estrategias psicológicas más. Claro está, como carecen de un ídolo auténtico en sus vidas, buscan acabar con quien se ganó ese estatus mediante sudor, sangre y gloria genuina. Pero "nanai cuca", con Teófilo Gutiérrez esa estrategia nunca funcionará.
Barranquilla versus el resto del país
Mientras más de medio país futbolero exige sanciones ejemplares para Teófilo Gutiérrez por sus actos dentro de las canchas, en Barranquilla disfrutan y celebran por todo lo que le brinda a su Junior del alma. No me cansaré de repetirlo, y con pruebas contundentes puedo ratificar que representa el último gran ídolo de la afición rojiblanca, un estatus especial que comparte al lado de históricos como Carlos "El Pibe" Valderrama, Iván "El Bombardero" Valenciano, "la bruja" Verón, Juan Carlos Delménico y otras leyendas del club.
Se trata de un pedestal construido exclusivamente para los mejores de la historia, aquellos que han dejado huella imborrable en la institución. El perfume de su legado seguirá haciendo sentir su fragancia única "en la arenosa", mientras su cuerpo y su talento así lo permitan. Y si a alguien no le gusta esta realidad, como dijo sabiamente el negro Edgar Perea en su momento: "Contra el dolor y la inflamación, échate Artridem Gel", aplicando esa filosofía a las críticas infundadas que recibe el ídolo barranquillero.