En un ambiente de total tristeza, sin nada en juego y con un juicio que declaró a casi todos los jugadores del Real Madrid inocentes salvo a Kylian Mbappé, el equipo de Álvaro Arbeloa superó 2-0 al Oviedo, con un tanto de Gonzalo y otro del inglés Jude Bellingham, dando un paso más hacia un final de curso deseado por todo el madridismo.
Un partido sin alicientes
No era tarde para el fútbol en el Bernabéu, al menos no para el fútbol entendido como esperanza. El Real Madrid comparecía ya desahuciado en la Liga, condenado matemáticamente tras la derrota de la jornada anterior ante el Barcelona (2-0). Por su parte, el Oviedo acudía también con la tristeza del descenso consumado. Así que el partido se jugaba en otro sitio: en la grada, exactamente. Ahí estaba el verdadero foco, el lugar donde el madridismo iba a pasar revista a una temporada vacía, la segunda seguida sin títulos, una anomalía en Chamartín siempre difícil de digerir.
Desarrollo del encuentro
El Real Madrid dominó el partido desde el inicio, aunque sin la intensidad habitual. Gonzalo abrió el marcador con un gol tempranero que calmó los ánimos. En la segunda mitad, Jude Bellingham sentenció con un tanto que desató la alegría contenida de la afición. A pesar de la victoria, el ambiente en el estadio era de reflexión, con silbidos hacia algunos jugadores, especialmente Kylian Mbappé, quien fue señalado de forma histórica en el Santiago Bernabéu.
Reacciones
El entrenador Álvaro Arbeloa destacó la actitud del equipo y pidió mirar hacia el futuro. Por su parte, la afición expresó su descontento con la temporada, pero también mostró apoyo a los jóvenes talentos como Gonzalo y Bellingham. El partido, aunque intrascendente en lo clasificatorio, sirvió para que el madridismo comenzara a digerir una temporada para el olvido.



