El París Saint-Germain (PSG) se proclamó campeón de la Ligue 1 por decimocuarta vez en su historia tras derrotar 2-0 al Lens este miércoles. El equipo parisino, dirigido por Luis Enrique, suma así su quinto título consecutivo de liga y mantiene viva la ilusión de conquistar la Liga de Campeones por segundo año seguido, enfrentando al Arsenal el 30 de mayo en Budapest.
Un título esperado en medio de desafíos
El PSG cumplió con el objetivo de ganar el campeonato doméstico, aunque el camino no fue tan sencillo como en temporadas anteriores. A pesar de contar con un presupuesto muy superior al de sus rivales, el equipo enfrentó una competencia más reñida, especialmente por parte del Lens, que se mantuvo en la pelea hasta las últimas jornadas. El técnico Luis Enrique había anticipado esta situación durante la pretemporada, señalando que los rivales estarían más motivados para vencer al campeón de Europa.
“Ustedes quieren una liga más disputada y es una liga disputada. Lens sigue ganando partidos y será difícil hasta el final”, declaró el entrenador español en abril, reconociendo el alto nivel de sus oponentes.
Dificultades y lesiones
El PSG sufrió derrotas inusuales esta temporada, como las caídas ante Rennes (3-1), Mónaco (3-1) y Lyon (2-1), así como la derrota en el Clásico frente al Olympique de Marsella (1-0) en el Vélodrome. Además, fue eliminado prematuramente en la Copa de Francia por el Paris FC en enero. Estas derrotas reflejaron el cansancio acumulado por una larga temporada que incluyó el Mundial de Clubes, una corta pretemporada y varias lesiones de jugadores clave como Dembélé y Hakimi.
Sin embargo, el equipo logró enderezar el rumbo gracias al trabajo del cuerpo técnico y al mejor estado físico de las estrellas y los suplentes en los momentos decisivos. El bajón del Lens también favoreció al PSG, que recuperó su mejor versión en la recta final.
La Ligue 1 como laboratorio
El campeonato doméstico sirvió al PSG para probar jugadores y dar descanso a sus titulares de cara a la Champions. La estructura del equipo se mantuvo casi intacta respecto al año anterior, con las incorporaciones del arquero Lucas Chevalier y el defensa Illia Zabarnyi. Aunque Zabarnyi tuvo un inicio decepcionante, permitió dosificar al capitán Marquinhos en los partidos importantes de Europa.
Warren Zaïre-Emery se consolidó como una pieza clave gracias a su físico, mientras que suplentes como Lucas Hernandez, Lee Kang-in y Gonçalo Ramos cumplieron su rol, aunque se esperaba más de ellos. Lucas Beraldo sorprendió al ser reubicado como mediocentro defensivo, y los jóvenes Senny Mayulu e Ibrahim Mbaye aportaron cuando las lesiones afectaron al plantel.
Ahora, el PSG se enfoca en el partido más importante de la temporada: la final de la Champions League contra el Arsenal. Un triunfo les daría el bicampeonato continental y consolidaría a este equipo como una leyenda del fútbol mundial.



