Emotiva intervención de Marcela Gómez expone la realidad del América de Cali
Durante la asamblea ordinaria del América de Cali, celebrada el pasado fin de semana, la presidenta Marcela Gómez ofreció un discurso contundente y cargado de emoción que reveló la compleja situación que atraviesa la institución escarlata. El ambiente se tornó álgido cuando accionistas minoritarios cuestionaron la gestión de la familia Gómez Giraldo, propietaria del club.
La defensa de la gestión familiar
Un audio filtrado en redes sociales por el usuario América 02 permitió conocer el extenso discurso de Marcela Gómez, quien salió al paso de las críticas sobre supuestos malos manejos administrativos y deportivos. Con voz emocionada, la dirigente respondió a interrogantes planteados por un accionista identificado como David, cuyo comentario había generado malestar.
"En el América, uno arregla una cosa y por allá le sale otra", afirmó Gómez. "Esta es una organización inmensa que requiere diez mil cosas. Necesitamos que todos creamos en lo mismo y vayamos hacia ese camino. Queremos al Real Madrid pero que nos cueste la boleta del Atlético. Queremos la camiseta Nike, pero que nos cueste lo que vale la de la esquina".
La presión constante y las limitaciones
La presidenta fue categórica al referirse a la percepción generalizada que responsabiliza a su familia de todos los problemas del equipo. "Pero si cada vez que Lucumí vaya a patear y no haga un gol, me llaman a decirme, ¿yo qué puedo hacer?", cuestionó retóricamente.
Marcela Gómez aclaró sus límites en el ámbito deportivo: "Como si yo tuviera cómo solucionar una vaina de esas, yo allá dentro de la cancha no me meto. Y se lo digo todo el tiempo".
La realidad económica: bancos cerrados y patrimonio en riesgo
Uno de los puntos más reveladores del discurso fue la exposición de la crítica situación financiera. Gómez admitió que el equipo no está en quiebra, pero enfrenta un panorama económico complejo.
"Los bancos, con la historia que nosotros tenemos y con la pérdida que estamos dando, no nos miran muy bien", confesó la dirigente. "Si nosotros no generamos la plata y no nos abren la puerta los bancos, pues del cielo no nos va a caer".
La presidenta explicó cómo esta situación obliga a la familia a utilizar recursos de sus otras empresas: "Ahí es cuando empieza el aparcamiento de las empresas de la familia y esto también empieza a generar lo otro. Entonces, no crean que gestionar plata para América es fácil".
El América está en venta
Confirmando declaraciones previas de su padre Tulio Gómez, Marcela admitió que el club está en venta. "No estamos atornillados al América de Cali", afirmó, aunque matizó que el proceso no será inmediato.
"Como lo ha dicho Tulio públicamente, llega un punto donde hay que entregar", señaló. "Traiga la plata o mire haber si traer plata a Colombia para comprar un equipo con lo que cuesta América de Cali es tan sencillo".
La dirigente comparó la situación del América con la de sus principales rivales: "Los dos equipos con los que competimos directamente, que son Nacional y Millonarios, son dos grupos muy poderosos. Uno es de una de las familias más ricas del país y el otro de grupos muy fuertes extranjeros y colombianos, tienen mucha chequera y no tienen problema de flujo".
Reflexiones sobre gestión y autocrítica
Marcela Gómez reconoció errores durante su gestión: "Sí nos hemos equivocado mucho, claro que sí, pero siempre queremos avanzar y ganar muchos títulos". Sin embargo, defendió los logros alcanzados desde 2016.
La presidenta hizo un llamado a la reflexión sobre el apoyo de los hinchas: "Ese proyecto del centenario no puede ser un proyecto solamente de que seamos campeones. Ganar es consecuencia de un ecosistema saludable para un equipo y el ecosistema saludable es entender que yo no le daño el bolsillo suyo cuando no voy el estadio, yo daño al América".
Un cambio de era en el fútbol colombiano
En uno de los momentos más simbólicos de su intervención, Marcela Gómez señaló: "Si el mundo América algún día entiende, porque siento que eso ha sido algo que no hemos podido entender, y es que los Rodríguez Orejuela ya no están, el equipo necesita vender boletas, que no es nuestro mayor ingreso, pero también necesitamos vender camisetas, el equipo necesita patrocinios".
Esta declaración marca un punto de inflexión en la historia reciente del club, reconociendo el fin de una era y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades económicas en el fútbol colombiano.



