Liberación de exfutbolista colombiano expone irregularidades en registro estadounidense
La reciente puesta en libertad de Jhon Viáfara, exmediocampista de la Selección Colombia y campeón de la Copa Libertadores con Once Caldas, ha generado nuevas interrogantes sobre la precisión de la información manejada por el Departamento de Seguridad de Estados Unidos (DHS). El caso del deportista ha revelado aparentes inconsistencias en los registros oficiales de la entidad norteamericana.
El polémico listado "Lo peor, de lo peor"
Viáfara apareció en el portal web del DHS dentro de una sección denominada "Lo peor, de lo peor", espacio creado para destacar a criminales extranjeros detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Según los datos publicados por el propio departamento, el exfutbolista habría sido capturado en Oxford, Wisconsin, y vinculado a delitos de tráfico de drogas.
Sin embargo, esta información contrasta con los hechos documentados: Viáfara fue detenido en marzo de 2019 en Cali, Colombia, y posteriormente extraditado a Estados Unidos en 2020. La discrepancia geográfica ha levantado sospechas sobre la veracidad de los registros mantenidos por la agencia estadounidense.
Contexto político de la estrategia
El apartado "Lo peor, de lo peor" fue implementado como parte de una estrategia de deportaciones masivas impulsada durante la administración del presidente Donald Trump, bajo el liderazgo de la entonces secretaria Kristi Noem. La iniciativa buscaba resaltar los logros en la captura de criminales extranjeros en territorio estadounidense.
La inclusión de Viáfara en este listado, con datos aparentemente incorrectos, ha alimentado versiones que sugieren que el DHS podría haber inflado o ajustado sus cifras para fortalecer el impacto narrativo de esta campaña. Investigadores y periodistas han cuestionado la metodología utilizada para conformar estos registros.
Los hechos reales del caso Viáfara
El exfutbolista colombiano fue capturado en una operación conjunta entre la Fiscalía General y la Dijín de la Policía Nacional, con procedimientos realizados en Jamundí y Medellín. Junto a otras cuatro personas, Viáfara fue señalado de presuntamente integrar una red dedicada al envío de cocaína desde el Pacífico colombiano hacia Estados Unidos.
Los métodos utilizados por esta organización incluían:
- Lanchas rápidas para el transporte de estupefacientes
- Semisumergibles adaptados para el narcotráfico
- Otras embarcaciones marítimas especializadas
Las actividades ilícitas se habrían desarrollado entre 2008 y 2018, según las investigaciones. Aunque el delito por el que fue procesado efectivamente correspondía al narcotráfico, la forma en que su caso fue presentado por el DHS ha dejado dudas sobre la exactitud de la información pública disponible.
Repercusiones y cuestionamientos actuales
La liberación de Viáfara después de cumplir una condena de seis años en Estados Unidos ha reavivado el debate sobre la transparencia de las instituciones estadounidenses en el manejo de casos de extranjeros. Las inconsistencias detectadas en su registro oficial plantean preguntas más amplias sobre:
- La verificación de datos en los sistemas del DHS
- El uso de casos individuales dentro de narrativas políticas más amplias
- La precisión de la información utilizada para justificar estrategias de seguridad
Este caso particular destaca cómo la información errónea puede persistir en registros oficiales, incluso cuando contradice hechos documentados y verificables. La situación de Viáfara sirve como ejemplo de las complejidades que rodean la cooperación internacional en materia de justicia y seguridad.