Increíble autogol fallado en el fútbol colombiano: jugador arruina gol cantado
Jugador arruina gol cantado en partido de la Dimayor

Insólito error arruina gol cantado en el fútbol colombiano

El fútbol colombiano continúa siendo una fuente inagotable de jugadas extrañas y situaciones difíciles de creer. Una de estas acciones, que dejó a todos perplejos, ocurrió durante la noche del lunes 9 de febrero de 2026 en el estadio Centenario de Armenia.

El momento que paralizó el partido

En el desarrollo del encuentro correspondiente a la cuarta jornada del Torneo Betplay Dimayor 2026-I, que enfrentaba a Deportes Quindío contra Independiente Yumbo, se produjo una jugada que parecía destinada a terminar en gol. Juan Palacios desbordó con velocidad por la banda izquierda y envió un centro preciso al corazón del área, donde Johan Murillo conectó un remate potente que impactó directamente en el cuerpo del portero rival.

El balón rebotó en las manos del guardameta y comenzó a rodar lentamente hacia la línea de gol, sin que ningún defensor pudiera intervenir. Todo indicaba que el tanto estaba consumado y los aficionados ya celebraban la anotación.

La intervención que lo arruinó todo

Sin embargo, en un giro inesperado, Juan Palacios decidió asegurar personalmente la anotación. El problema fue que el jugador se encontraba en una posición evidentemente adelantada, en claro fuera de lugar. Al tocar el balón que ya se dirigía hacia la red, invalidó automáticamente lo que habría sido el primer gol del partido.

La reacción de sus compañeros fue inmediata y contundente. Los futbolistas de Deportes Quindío rodearon a Palacios con reclamos y reproches, visiblemente frustrados por haber perdido una oportunidad de oro debido a un error de posición tan básico. La jugada, que debió terminar en celebración, se convirtió en un momento de confusión y desaprobación.

Contexto del partido y reacciones

Este insólito episodio ocurrió en un partido crucial del torneo colombiano, donde cada punto cuenta en la lucha por las posiciones de clasificación. El estadio Centenario de Armenia fue testigo de cómo una acción individual puede cambiar completamente el curso de un encuentro.

Los aficionados presentes, así como quienes seguían el partido a través de diferentes medios, no podían creer lo que acababan de presenciar. Jugadas como esta refuerzan la reputación del fútbol colombiano como un escenario donde lo impredecible siempre está a la orden del día.

Este incidente seguramente será recordado como uno de los errores más llamativos de la temporada, y servirá como lección para todos los jugadores sobre la importancia de mantener la concentración y respetar las reglas básicas del juego, incluso en los momentos de mayor emoción.