El sueño mundialista boliviano se desvanece en Monterrey
En una noche de intensas emociones en el estadio de Monterrey, la selección de Irak selló su pasaporte al Mundial de Norteamérica 2026 al derrotar 2-1 a Bolivia en el decisivo partido de repechaje. Este resultado deja al equipo sudamericano con las manos vacías y extiende a 32 años su sequía sin participar en una Copa del Mundo de la FIFA.
Irak marca temprano y controla el encuentro
Los iraquíes demostraron determinación desde el inicio del partido. A los 9 minutos de juego, Amir Al-Ammari ejecutó un preciso tiro de esquina al primer palo que Ali Al-Hamadi conectó con un potente cabezazo para abrir el marcador. El portero boliviano Guillermo Viscarra había tenido que intervenir momentos antes en un tiro libre del mismo Al-Ammari, anticipando la presión ofensiva del equipo asiático.
El público mexicano, que abarrotaba las tribunas, mostró su apoyo a la selección boliviana, y este aliento pareció surtir efecto cuando, en el minuto 38, Moisés Paniagua aprovechó un remate desviado de Ramiro Vaca para emparejar el marcador. La jugada tuvo un componente de fortuna, ya que el disparo inicial no iba dirigido a portería, pero terminó siendo una asistencia perfecta para el delantero boliviano.
Polémicas y oportunidades desperdiciadas
Antes del descanso, los bolivianos reclamaron vehementemente un penal por una presunta falta de Aymen Hussein sobre Roberto Fernández. Sin embargo, el árbitro salvadoreño Iván Barton consideró que el jugador iraquí tenía el brazo en posición natural y el contacto fue accidental, decisión que los análisis posteriores confirmaron como acertada.
Bolivia tuvo dos oportunidades claras para remontar antes del final de la primera parte. Primero, un remate de Miguel Terceros que el guardameta Ahmed Basil despejó a córner, y luego, en la jugada subsiguiente, el defensor Luis Fernando Haquin, exjugador del Deportivo Cali, falló inexplicablemente de cabeza ante un arco vacío tras una salida errónea del portero iraquí.
El gol que selló la historia
En el minuto 52, Aymen Hussein redimió su participación en la polémica del primer tiempo al completar un contragolpe devastador. Tras un centro preciso desde la banda derecha de Marko Farji, el delantero remató sin piedad para poner el 2-1 definitivo que le daría la clasificación a Irak.
Los últimos 40 minutos del partido mostraron a una Bolivia desesperada por el empate, pero incapaz de encontrar fisuras en la sólida defensa iraquí. El equipo de Óscar Villegas lanzó balones largos y buscó jugadas aéreas, pero la organización defensiva de los asiáticos resultó impenetrable.
Consecuencias y próximos desafíos
Con esta victoria, Irak logra su segunda clasificación a una Copa del Mundo, tras su participación en México 1986, torneo en el que no consiguió puntos en un grupo compartido con el anfitrión, Bélgica y Paraguay. Ahora, los iraquíes enfrentarán un desafío mayor en el Grupo I del Mundial 2026, donde medirán fuerzas con Noruega, Francia y Senegal.
Para Bolivia, esta derrota representa una dura decepción que prolonga su ausencia mundialista desde 1994. El equipo mostró momentos de calidad, pero careció de la efectividad necesaria en los momentos decisivos, sumándose a la larga lista de selecciones sudamericanas que se quedan fuera del máximo torneo futbolístico.
El partido en Monterrey no solo definió un cupo mundialista, sino que escribió un nuevo capítulo en la historia del fútbol iraquí y profundizó la crisis futbolística boliviana, que deberá replantearse profundamente de cara a las próximas eliminatorias.



