La costosa euforia: el precio de quitarse la camiseta en el fútbol colombiano
El alto costo de quitarse la camiseta en el fútbol colombiano

La celebración más cara del fútbol colombiano

En el apasionante mundo del fútbol colombiano, donde cada gol desata emociones desbordantes, existe una práctica que va más allá del simple reglamento deportivo. Cuando un jugador se quita la camiseta para celebrar una anotación, no solo recibe la inevitable tarjeta amarilla del árbitro, sino que desencadena una cadena de consecuencias económicas que impactan directamente en las finanzas de su club.

El sustento legal de una sanción millonaria

La Federación Colombiana de Fútbol (FCF) establece en su Código Disciplinario Único, específicamente en el Artículo 69, una normativa clara y contundente. Bajo el título "levantarse o despojarse de la camiseta en el momento de celebrar un gol", la norma dictamina que el jugador infractor será sancionado con diez salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la infracción.

Esta medida, implementada hace varios años, busca proteger los valiosos contratos de patrocinio que los equipos mantienen en sus uniformes. El momento del gol representa la máxima exposición mediática, con fotografías, repeticiones televisivas y viralización en redes sociales. Al ocultar las marcas patrocinadoras, el jugador genera un perjuicio comercial que la Dimayor castiga con rigurosidad.

Las cifras que duelen en 2026

Para dimensionar el verdadero impacto de esta sanción, es necesario analizar las cifras actuales. En Colombia, el Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) para el año 2026 se estableció en 1.750.905 pesos. Aplicando el cálculo del artículo 69, obtenemos:

  • Valor de 1 SMMLV (2026): 1.750.905 pesos
  • Multa por quitarse la camiseta (10 SMMLV): 17.509.050 pesos

Este monto, que no incluye el auxilio de transporte, representa una de las infracciones administrativas más recurrentes en las resoluciones semanales del Comité Disciplinario del Campeonato Colombiano.

¿Quién asume realmente el costo?

Aunque nominalmente la sanción se impone al jugador, la realidad operativa del fútbol colombiano revela que son los clubes quienes deben cancelar estos valores ante la Dimayor para mantener habilitada la ficha del futbolista. Posteriormente, dependiendo de los reglamentos internos de cada equipo y de los contratos individuales, el club puede:

  1. Descontar el valor del salario del jugador
  2. Negociar un acuerdo de pago específico
  3. Absorber completamente el costo

El impacto inmediato recae sobre la caja del equipo, transformando un segundo de euforia descontrolada en una pérdida de capital significativa que afecta la planificación financiera del club.

Más allá del castigo económico

Esta normativa refleja la compleja interacción entre pasión deportiva y responsabilidad contractual en el fútbol profesional moderno. Mientras los aficionados disfrutan de las celebraciones espontáneas, los directivos deben balancear la expresión emocional de sus jugadores con la protección de sus intereses comerciales.

La próxima vez que veas a un futbolista colombiano marcando un gol, recuerda que detrás de ese momento de gloria existe un cálculo financiero preciso, donde cada prenda de vestir representa no solo los colores del equipo, sino también compromisos económicos que deben respetarse incluso en los instantes de mayor euforia.