El Mundial que desafió el desinterés estadounidense por el fútbol
El 17 de junio de 1994, bajo un sol abrasador que superaba los 45 grados en las gradas del Soldier Field de Chicago, el fútbol mundial desembarcaba en el país que históricamente le había dado la espalda. La humedad sofocante a orillas del lago Míchigan hacía casi irrespirable el ambiente, pero nada detuvo a los 63.117 espectadores que presenciaron el partido inaugural entre Alemania y Bolivia.
Récords históricos en territorio hostil
Estados Unidos 1994 estableció un récord imbatible hasta hoy: con 3.587.538 boletos vendidos en 52 partidos, promediando 68.991 espectadores por encuentro, se convirtió en el Mundial con mayor asistencia de público entre los veintidós torneos disputados. La transformación desde Uruguay 1930, jugado en veinte cuadras a la redonda, hasta este evento desplegado en nueve sedes separadas por distancias continentales, fue monumental.
La logística resultó desafiante: las sedes estaban tan distantes entre sí que viajar de Boston a San Francisco implicaba 4.338 kilómetros y cinco horas y media de avión, equivalente a jugar un partido en Buenos Aires y el siguiente en Bogotá. Esta dispersión geográfica fragmentó el evento, obligando a cada contingente de hinchas y periodistas a establecerse cerca de su selección.
Austeridad organizativa y críticas a la infraestructura
Promocionado como el Mundial del modernismo y la tecnología, la realidad mostró una modestia inimaginable. A diferencia de ediciones anteriores, la organización recayó en empresas privadas sin inversión estatal. No se destinó ni un dólar a remodelaciones específicas: se utilizaron estadios de fútbol americano existentes, sin siquiera pintarlos, con instalaciones precarias y baños químicos.
Andrés Mendoza, director de Radio Atalaya de Ecuador, expresó su estupor al llegar a San Francisco: "Nunca hubiera pensado que los estadios fueran tan feos. El de Los Ángeles es totalmente común, sin la menor espectacularidad, pero el de San Francisco es feo y viejo. Por televisión se los veía fantásticos, pero este es de madera, apoyada sobre tierra".
Michel Platini, copresidente de Francia 1998, evaluó con ironía la organización norteamericana: "Simpática", comentó, antes de añadir: "Hicieron extraordinariamente bien lo mínimo". Esta austeridad permitió que fuera el único Mundial con ganancias, superando los 3.000 millones de dólares.
La conquista mediática y el nacimiento de la MLS
La FIFA acertó estratégicamente al llevar el fútbol al país más influyente del planeta. Dos días antes del inicio, una encuesta reveló que ocho de cada diez estadounidenses no sabían qué era la Copa Mundial; veinticinco días después, se batían récords de audiencia televisiva.
El partido Estados Unidos 0 - Brasil 1 alcanzó un rating histórico de 10.5 puntos en la cadena ABC, equivalente a unos 32 millones de televidentes. El momento simbólico llegó cuando los New York Yankees jugaron un partido de béisbol de relevancia a la misma hora y el estadio quedó semidesierto, contrastando con las 84.147 personas que abarrotaron el encuentro futbolístico.
David Downs, funcionario de ABC, manifestó su sorpresa: "Hasta yo estoy sorprendido por la respuesta de la gente a esta Copa del Mundo, nuestras previsiones más optimistas fueron superadas en un 75 por ciento". Este entusiasmo dio frutos inmediatos: al año siguiente se creó la Major League Soccer (MLS), hoy la liga de fútbol de mayor crecimiento mundial.
El fútbol sobre el campo: espectáculo y tragedias
El aspecto deportivo ofreció mejoras notables respecto al oprobioso juego de Italia 1990, con más goles, menos expulsiones y el debut de la regla de tres puntos por victoria. Sin embargo, la final entre Brasil e Italia quedó marcada por su desangelado 0-0, definido por penales.
Brasil, bajo la dirección de Carlos Alberto Parreira, adoptó un estilo utilitario que priorizaba la defensa, dejando a Romario y Bebeto como únicos atacantes. Italia llegó a la final gracias al oficio, tenacidad y un Roberto Baggio resurgente, quien tras un comienzo decepcionante anotó cinco goles en la fase final.
El destino fue cruel con Baggio: en la definición por penales, su disparo se elevó hacia el cielo y Brasil se coronó campeón. La tragedia también tocó a otras selecciones: Colombia, favorita por su fútbol atildado y su histórica victoria 5-0 sobre Argentina, fue eliminada en primera ronda y su retorno estuvo enmarcado por el asesinato de Andrés Escobar.
Argentina, con Alfio Basile como técnico, presentaba un equipo espectacular hasta que una bomba estalló: Diego Maradona dio positivo en control antidoping y fue expulsado del torneo. "Me cortaron las piernas", declaró el astro argentino, en una de las imágenes más recordadas del Mundial, incluso más que la de Romario levantando la copa.



