El sistema deportivo colombiano cooptado: clubes ficticios y elecciones amañadas
Deporte colombiano cooptado: clubes ficticios y elecciones amañadas

El sistema deportivo colombiano cooptado: clubes ficticios y elecciones amañadas

El deporte asociado en Colombia opera bajo una estructura jerárquica que, en teoría, busca organizar y fortalecer las distintas disciplinas en todo el territorio nacional. Este modelo piramidal está compuesto por organismos privados: en la base se encuentran los clubes municipales; en un segundo nivel, las ligas departamentales; y en la cima, las federaciones nacionales, que a su vez se articulan con las respectivas federaciones internacionales.

Una teoría lógica que se desmorona en la práctica

Sobre el papel, el diseño parece lógico y eficiente. La descentralización territorial —con divisiones municipales y departamentales— responde a una lógica empresarial ampliamente aceptada tanto en el sector privado como en el público: dividir para gestionar mejor. Esta estructura debería permitir una toma de decisiones más ágil, una administración adaptada a las realidades locales y una asignación más eficiente de los recursos.

En un país con la diversidad geográfica, cultural y social de Colombia, la descentralización no solo resulta conveniente, sino necesaria. La posibilidad de gestionar la competencia regionalmente y optimizar la productividad debería traducirse en mayor competitividad y mejores resultados deportivos a nivel nacional e internacional.

La debilidad del sistema: cooptación y perpetuación en el poder

Sin embargo, lo que en teoría representa una fortaleza administrativa, en la práctica se ha convertido en una de las mayores debilidades del sistema deportivo colombiano. La estructura piramidal ha facilitado la cooptación de los organismos de dirección por parte de pequeños grupos enquistados en las ligas departamentales, que terminan concentrando el poder y bloqueando el relevo dirigencial tanto en las regiones como en el ámbito nacional.

El problema fundamental radica en el mecanismo electoral interno. Para que una liga departamental exista formalmente, basta con que en una ciudad operen tres clubes de una misma disciplina —el mínimo exigido por la normativa—. Esa cifra, lejos de ser una excepción, es una constante en numerosas disciplinas del país.

Así, por ejemplo, si en Cali existen tres clubes del deporte X, estos habilitan la creación de la Liga Departamental del Valle del Cauca en esa disciplina. Periódicamente, dichas ligas realizan elecciones para escoger a sus dignatarios, pero son precisamente esos mismos tres clubes —muchas veces vinculados directa o indirectamente con los dirigentes en ejercicio— quienes tienen derecho a voto.

Los clubes de papel: un mecanismo fraudulento de perpetuación

Cuando el crecimiento deportivo amenaza con alterar ese equilibrio —por ejemplo, si la disciplina gana popularidad y se crean nuevos clubes que podrían cambiar la correlación de fuerzas— aparecen prácticas aún más cuestionables. En algunos casos, se crean clubes ficticios en municipios apartados del departamento, organizaciones que existen solo en el papel y que cuentan con la anuencia de funcionarios complacientes o corruptos.

Estos llamados 'clubes de papel' aparecen el día de las elecciones, ejercen su derecho al voto y garantizan la continuidad de las mismas dirigencias. Este mecanismo fraudulento permite que pequeños grupos mantengan el control sobre las ligas departamentales, bloqueando cualquier intento de renovación o democratización real del sistema.

La proyección del problema hacia la cúpula nacional

El círculo se cierra en el nivel nacional: son las ligas departamentales, dominadas por estos esquemas cerrados, las que eligen a los dignatarios de las federaciones y, en última instancia, inciden en la conformación del Comité Olímpico Colombiano. De esta manera, el control regional se proyecta hacia la cúpula del deporte nacional, creando un sistema cerrado y resistente al cambio.

El resultado es un sistema con escaso margen para la renovación, donde la falta de competencia interna limita la transparencia, frena la modernización administrativa y reduce las posibilidades de transformación institucional. Esta situación afecta directamente el desarrollo deportivo del país, limitando las oportunidades para atletas y entrenadores, y desviando recursos que deberían destinarse al fomento del deporte base.

Propuestas de reforma estructural

Ante este panorama, surge una propuesta de reforma estructural: eliminar el nivel intermedio de las ligas departamentales y permitir que sean los clubes de todo el país quienes elijan directamente a los presidentes de sus federaciones. Un modelo que, según sus defensores, ampliaría la base electoral, diluiría los focos de poder regional y abriría la puerta a una dirigencia más representativa y dinámica.

Esta propuesta busca democratizar el sistema deportivo colombiano, romper con los círculos cerrados de poder y crear condiciones para una gestión más transparente y eficiente. El debate está planteado, y lo que alguna vez se concibió como una fórmula para fortalecer el deporte colombiano hoy enfrenta cuestionamientos profundos sobre su legitimidad y su capacidad real para impulsar el desarrollo deportivo del país.

La situación actual del deporte asociado en Colombia representa un desafío institucional que requiere atención urgente. La cooptación del sistema por grupos de interés, el uso de clubes ficticios para manipular elecciones y la falta de renovación en las dirigencias son problemas estructurales que limitan el potencial deportivo nacional y afectan la credibilidad de todo el sistema.